Rokia Traoré ha estado en Cáceres. Como no hemos podido
estar en el Womad hemos tratado de remediar esa ausencia buscando cosas de ella.
Hemos encontrado este concierto en París del 2011, un concierto extraordinario
y con buena calidad de imagen y sonido. Tiene mucho acompañamiento de instrumentos
africanos, como nos gusta, aunque también de una guitarra eléctrica como hacía
su maestro Ali Farka Touré con, por ejemplo, Taj Mahal o Ry Cooder.
Nos gusta escucharla ahora que Mali lucha por su libertad
frente a la intolerancia que ha prohibido hasta la música en un país tan
musical. También porque hay que acordarse de las mujeres africanas que son,
después de los niños, las que más sufren los males que aquejan al continente,
pero sobre todo, porque esta música, basada en una cierta poesía, en unos
ritmos que fueron de baile, es parte de una cultura que nos enriquece
musicalmente.
Si nuestra anterior entrada versaba sobre Christian Wolf, miembro activo de la corriente experimental del mundo musical norteamericano, seguidor de John Cage, nos detenemos ahora a escuchar una interpretación de la obra “Partiels” de Gerard Grisey, seguidor del foco europeo de música vanguardista que ha continuado los pasos de Pierre Boulez.
En 1970 Pierre Boulez crea el El IRCAM (acrónimo de Institut de recherche et coordination acoustique/musique), un departamento musical asociado al Centre Pompidou bajo el encargo del propio presidente francés Georges Pompidou, lo que formaba parte de un estilo político particular basado en un modernismo no exento de “gradeur” que se manifestó en la creación del TGV, la construcción de la torre Montparnasse en París o el propio centro proyectado como prototipo de la arquitectura High Tech por Renzo Piano y Richard Rogers para contener el arte más moderno de aquel momento. En ese ambiente político y bajo esos presupuestos ideológicos se quiso potenciar un paradigma de modernidad que en rigor tenía su origen en los años de la postguerra. Con el IRCAM, Boulez pensaba dar continuidad a la creación musical que se había iniciado en los años precursores con los primeros cursos de Darmstadt. Sin embargo, el mundo de la creación no puede estar sujeto a una férrea disciplina preestablecida que limite la capacidad de los artistas pretendiendo ponerle puertas al campo. Pronto el grupo de compositores agrupados en torno al Ensemble l'Itinéraire (Gérard Grisey, Tristan Murail y Hughes Dufourt), sintieron que el laboratorio musical del IRCAM les permitía avanzar en una nueva concepción musical. Partiendo de las enseñanzas de PIerre Boulez, consiguen superar los esquemas seriales en busca de una nueva música que se fija mucho en la sonoridad, en las características acústicas del sonido. El sonido de cualquier instrumento, una sola nota, está formado por distintas longitudes de onda de la serie de armónicos, cada una de las cuales aparece con distinta intensidad para crear el timbre propio del instrumento. Los ordenadores actuales nos permiten descomponer el espectro de frecuencias ya sea de las ondas luminosas, electromagnéticas o sonoras. Aplicando estas técnicas basadas en la transformada de Fourier podemos descomponer, en un intervalo determinado más o menos breve, las longitudes de onda que forman el sonido, el timbre, que escuchamos en él. De la misma manera que podemos obtener estas frecuencias parciales (“partiels” en francés), podemos “crear” un timbre nuevo empleando las frecuencias parciales combinadas de una manera determinada, estableciendo las intensidades con las que cada armónico debe aparecer. Este descubrimiento y las posibilidades que de él se derivan al disponer desde los años setenta de estas herramientas, debieron de suponer un estímulo impresionante para aquellos(a la sazón) jóvenes compositores. Hay que decir, no obstante, que hoy día cualquiera puede con un P.C. y el software adecuado, realizar un análisis espectral de un sonido. Todos los programas de edición de sonido del tipo de Cool Edit, Pro Tools, Cubase, etc., disponen de herramientas para hacer esto de forma sencilla. De esta manera, una honda compleja sacada de cualquier sonido instrumental se descompone en varias ondas sinusoidales parciales que lo componen, entrando éstas a formar parte del timbre apareciendo cada una de ellas en su distinta intensidad. El proceso contrario, componer un timbre con diferentes intensidades de sonidos armónicos (o no), se realiza preferentemente utilizando instrumentos que tengan un espectro propio simple. Flautas y clarinetes, junto con las cuerdas, son los que mejor pueden servirnos para este propósito. A partir de este trabajo teórico sobre el sonido se crea la corriente musical que Hughes Dufourt denomina espectralismo o música espectral. Sin embargo, Gerard Grisey, prefiere utilizar el término “musique liminale”, que Diego Ramos Rodriguez traduce por “música de umbrales”. Este autor nos ofrece en la página de espacio sonoro un estudio sobre la obra que aquí presentamos, un texto de 94 páginas que recomendamos descargar, de igual manera que venimos recomendando visitar a menudo esa web.
En el video de YouTube se dice que el compositor ha ofrecido una explicación de su obra, que traducimos a continuación:
El título de la obra puede ser entendido como parte de una obra mayor, pero también en el sentido acústico de los componentes del sonido. Dos elementos puntualizan la evolución sonora: la periodicidad y el espectro armónico. Estos instantes fácilmente reconocibles permiten una continuidad y una dinámica del discurso musical que claramente representan la forma cíclica de la respiración humana: inhalación, exhalación, descanso; o si se prefiere: tensión, relajación, recarga de energía. Numerosas secuencias de “Partiels” revelan una nueva técnica de síntesis instrumental. De forma análoga a la síntesis auditiva utilizada en los programas de música electrónica digital. Este estilo de escritura usa los instrumentos (micro-síntesis) para expresar diferentes componentes del sonido y elaborar una forma sonora global (marcro-síntesis). El resultado de este tratamiento es que, para nuestra percepción, las distintas fuentes instrumentales desaparecen en beneficio de un timbre sintético completamente inventado. Esta forma diferente de mezclar permite articular y organizar un ámbito completo de timbres que van del espectro armónico al ruido blanco, por medio de los diferentes espectros parciales enarmónicos.
La música puede adoptar
distintas formas, se puede manifestar de maneras diversas, dependiendo de la
clase de materiales que utilice. Los materiales de la música son muy
diversos. El ritmo, el timbre, melodía,
armonía, ya sabes. Se puede entender la música de muchas maneras, pero no hay
una forma establecida de hacerlo. Para Aristóteles la música no era más que uno
de los elementos del drama teatral, junto con la trama, la actuación de los
actores, la puesta en escena, el ritmo poético y la expresión de los
sentimientos mediante la palabra. Musiké, el arte de las musas, iba siempre
ligado a algo: la actuación, la danza, la expresión de los aedos. Platón
pensaba que la música podía destrozar la educación de la juventud sino era la
adecuada. Había unos modos que tenía un “ethos” apropiado y otros que era mejor
no escucharlos, que te podían llevar a la perdición, sólo por la colocación de
las notas en la melodía, los intervalos y los ritmos utilizados. En la edad
media, Platón tenía mucho predicamento y la música sólo existía para mayor
gloria de Dios, lo demás eran cosas del diablo. En fin, para no seguir
aburriendo a las piedras, diremos que la música además de unos sonidos, supone
una actuación, una puesta en escena y además un entorno en el que se integra y con
el que colabora en su definición. La música define entornos diferentes según su
origen y estilo. Los músicos de Gospel forman parte de la música y toda la
comunidad se ve involucrada en la música, no sólo como espectadores, sino
también cantando, bailando, expresando mediante gritos la comunión entre los
fieles y la divinidad, etc. La ópera refleja a las clases sociales altas.
Aunque nuestras sociedades modernas hagan loables esfuerzos para permitir a
gente de todas las clases sociales acceder a este arte, en sus orígenes era una
forma de diversión creada para los reyes y la nobleza, primero en Italia y
luego en el resto del mundo, a la que no
accedían las clases bajas. Después se convirtió en una costumbre burguesa, pero
pocas veces la gente de clase trabajadora se han emocionado con el llanto de
Orfeo por la pérdida de su amada Eurídice.
La intención, los instrumentos, el sistema musical utilizado son tan
variados como las características antropológicas de las personas implicadas:
compositores, músicos, oyentes, etc. De
modo que no hay una forma establecida de hacer música, sino muchas, por eso
aquí nos gusta prestarle atención a todas las músicas.
Christian Wolff es un
compositor de setenta y nueve años, un norteamericano nacido en Niza, de padres
alemanes, probablemente judíos, que huyeron de la Alemania Nazi en 1941. Sus padres
eran editores de la mejor literatura alemana en EE.UU. pero hicieron una
edición del “I Ching” que Christian Wolff regaló a John Cage y a partir de
entonces, Cage no dejó de hacer música valiéndose de los resultados aleatorios
que obtenía a través del libro chino. Wolff tuvo una educación musical
convencional aunque autodidacta. También estudio a los clásicos de la
literatura en Harvard, donde se hizo un experto en la obra de Eurípides. Pero
se dedicó a la música desde muy joven. En los años sesenta colaboró con Frederic
Rzewski y Cornelius Cardew, dos compositores de la vanguardia que, como él,
mantenían un importante compromiso político. Perteneció al entorno de John Cage
y trabajó improvisando música y danza con Merce Cunningham. Sin embargo lo que más le dio a conocer entre
el público fue que el grupo de rock alternativo Sonic Youth grabara algún tema
suyo en el disco “Goodbye, 20th Century”.
La obra Stones de Wolff es una
composición textual. Quiere esto decir que en lugar de partitura la composición
no es más que unas indicaciones para que el músico improvise con los sonidos
que se producen al manipular cantos rodados y piedras. El texto de la composición es el siguientes:
Make
sounds with stones, draw sounds out of stones, using a number of sizes and
kinds (and colours); for the most part discretely; sometimes in rapid
sequences. For the most part striking stones with stones, but also stones on
other surfaces (inside the open head of a drum, for instance) or other than
struck (bowed, for instance, or amplified). Do not break anything.
Y una traducción al castellano
podría ser la que sigue:
Haga sonidos con piedras, extraiga
el sonido de las piedras, utilizando diferentes tamaños y tipos (y colores); la
mayor parte del tiempo discretamente, a veces en secuencias rápidas. La mayor
parte del tiempo golpeando piedras con piedras, pero también usando otras
superficies (el interior de la cabeza abierta de un tambor, por ejemplo) u
otras formas de golpear (inclinada, por ejemplo, o amplificado). No rompa nada.
La obra requiere de una gran
disposición del intérprete a la espontaneidad y a una forma de entender la
música basada en la sencillez y las dotes de improvisación. Hay por ello varias
muestras de la obra en YouTube que ofrecen formas diferentes de afrontarla.
Existe una filmación
presentada por el compositor realizada en Trondheim (Noruega) el 5 de Junio de
2012 en Gråmølna, interpretada por Kyrre Laastad, Tor Haugerud, Michael Duch y el
propio Christian Wolff, que es la que ofrecemos más arriba. En un ambiente aparentemente universitario, los músicos
interpretan la pieza creando ambientes sonoros interesantes que se manifiestan
en un variado abanico de sonoridades, como pedía el autor y algunos logros
tímbricos, como el hacer pasar una piedra por una lancha rugosa que produce un
sonido continuo que nos lleva a escuchar sugerentes bloques sonoros.
Otra, más primitiva, como
asegura alguno de los comentarios (con intención claramente ofensiva), es la
realizada por Anton Lukoszevieze en el Donaufestival de Krems en Austria en 2007.
No deja de ser interesante el planteamiento de ésta. Un tipo descalzo, con ropa
cómoda y un multicolor sombrero de lana, está sentado sobre un montón de grava,
piedras en forma de cantos rodados de esos que se extraen de las canteras en
los ríos y se utilizan en construcción para hacer el hormigón, por ejemplo. Del
montón de piedras va cogiendo algunas y las hace sonar chocando unas con otras.
Cambia de piedras, cambia de ritmo y finalmente cambia la forma de crear los
sonidos, rascando una con otra en lugar de golpearlas, haciéndolas chocar en el
aire, o tirándolas al suelo en montoncitos.
En otra grabación, este mismo
intérprete se vale de unas pocas piedras colocadas encima de una mesa y una
gran tulipa o plafón de vidrio traslúcido, esmerilado, de las que se utilizan
para tapar la lámpara de una luminaria. Al frotar las piedras con la tulipa Anton
Lukoszevieze consigue unas sonoridades bastante originales.
Otra diferente es la que
ofrece el “Ensemble Für Intuitive Musik” de Weimar en el XXV “Tage Neuer Musik
in Weimar”. Aquí los intérpretes se muestran de una forma más convencional,
vestidos como un grupo de profesionales músicos de percusión, que realizan sus
gestos con una clara intención de precisión y elegancia, imbuidos de un
evidente perfeccionismo académico. Si bien, en el fondo, su resultado no
difiere en gran medida de los que ya conocíamos.
Incluso el dúo formado por
Marianne Baudouin Lie y Michael Duch realizan, también en Trondheim, una
versión del tema para violonchelo y percusión en la que la violonchelista
utiliza las piedras para frotarlas con las cuerdas del instrumento para
producir nuevos sonidos.
Tengo una grabación en audio
de la pieza (versión que no aparece en
YouTube) en la que se oyen apenas unos pocos chasquidos y roces de piedras
entremezclados con segundos, e incluso algún minuto, de silencio total. Una
versión muy minimalista, al estilo LaMonte Young.
Todo el mundo sabe lo que es un organillo.
Cualquiera puede haber visto esos que salían en las imágenes del Madrid antiguo
en las que un señor, vestido de “chulapo”, giraba una manivela que hacía sonar
los “chotis” que se bailaban en la capital en el tránsito del siglo XIX al XX.
Esas máquinas tenían grabadas en un rollo metálico una serie de muescas que
hacían sonar sucesivamente las notas adecuadas.
Una pianola era algo parecido que hacía sonar
un piano con todos sus mecanismos mediante las órdenes que quedaban grabadas en
un rollo de papel perforado. Esto permitía escuchar el piano sin que hubiera
nadie en casa que supiera tocarlo, cosa muy frecuente en las casas burguesas
que disponían de este instrumento aunque no hubiera pianista.
Sin embargo, el desarrollo de este tipo de
mecanismos logra a través de la empresa Welte-Mignon de Friburgo, (en la Selva
Negra alemana), una reproducción casi perfecta de la interpretación de un
pianista que ha grabado un rollo al interpretar una pieza. El mecanismo
fabricado por esta empresa alemana permitía que todos los parámetros de la
interpretación quedaran grabados, de manera que si oíamos un piano que se hacía
sonar mediante una interpretación grabada por Artur Schnabel o Walter
Gieseking, lo que escuchábamos era la interpretación de Schnabel o Gieseking
reproducida fielmente por la máquina de Welte-Mignon con todos sus matices
interpretativos. No sólo grababan las notas y las duraciones, también la fuerza
con que el intérprete presionaba la tecla, las dinámicas, el uso de los pedales
y todos los matices interpretativos.
Las consecuencias musicales de este hecho son
impresionantes. Mucho se ha estudiado y se ha discutido sobre la forma correcta
de interpretar la música. Pues bien, mediante los rollos de grabación Welte-Mignon
podemos reproducir la exacta interpretación que de su música hicieron
compositores que vivieron en una época en la que no existían grabaciones
acústicas. Es un tema frecuente de discusión el tempo adecuado que debe imprimírsele
a una interpretación. Pues bien, podemos, por ejemplo, escuchar a Gustav Mahler
tocando su Quinta Sinfonía en una reducción para piano en uno de estos rollos
de Welte-Mignon.
Se han escrito multitud de estudios sobre el
estilo interpretativo de Bach quien, además de ser uno de los mayores
compositores de la historia, fue uno de los mejores intérpretes al teclado de
su tiempo. Sin embargo, nadie vivo ha escuchado jamás una interpretación del
maestro. Gracias al sistema Welte-Mignon podemos, sin embargo, escuchar a
Mahler, Debussy, Busoni, e incluso interpretaciones al piano de instrumentistas
que, por la época en que vivieron, no llegaron a grabar su música en discos
acústicos.
Muchas de estas interpretaciones se han editado en CDs en los que podemos escucharlas, con un buen sonido de piano, según los estándares actuales.
El tema es tan interesante que nos hemos
puesto manos a la obra a traducir esta entrada de la página de “pianola” que
nos cuenta la historia de estas máquinas Welte-Mignon. Es un texto extenso y
con partes muy técnicas sobre la mecánica de estos instrumentos que se ha
traducido de forma un tanto descuidada, pero el tema merece interés. En todo
caso, se puede leer en inglés en su página web. También es muy interesante esta página alemana (en alemán y en inglés): FASZINATION PIANOLA
LA
REPRODUCCIÓN DEL PIANO WELTE-MIGNON
THE PIANOLA INSTITURE.
The reproducting piano Welte-Mignon.
Introducción
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la
firma de Michael Welte und Söhne en Freiburg-im-Breisgau, al sur de Alemania,
alcanzó fama mundial como fabricante de orchestrions. Durante varias décadas se
asentó una mano de obra calificada, tanto para la construcción de los
instrumentos como para la disposición de los rollos de música que crearon para
ser reproducidos. Así que, a la vuelta del siglo 20, estaban en disposición de
desarrollar un Piano experimental, que pudiera reproducir las interpretaciones
grabadas de los mejores pianistas de la época. Edwin Welte, hijo del director
principal de la firma, Berthold Welte, y su ex compañero de colegio Karl
Bockisch, experimentaron y produjeron juntos el primer piano de reproducción del
mundo. Lo que hoy conocemos como el Welte-Mignon se llamaba originalmente,
simplemente, la Mignon, una palabra francesa que significa esencialmente pequeño
y agradable, para distinguirlo de otros instrumentos de la firma, que eran
todos mucho más grandes.
En las páginas de historia de la Pianola de
esta web encontrará muchas descripciones tanto de “piano player” como de “player
piano”. El primero es un accesorio dispuesto en frente de un piano normal, y el
segundo un piano con el intérprete de obras construido dentro de su caja. En
cierto sentido, el original Welte-Mignon no era ninguno de ellos, o por lo
menos era un pianista muy inusual, ya que no tenía teclado y se podía ver por
todo el mundo como un aparador adornado, a menudo decorado con formas que combinaban
con los muebles del propietario. No obstante, se considera con razón como el
primer piano real reproductor, ya que repite automáticamente el tempo, fraseo,
dinámica y uso de pedales de una interpretación particular, y no sólo las notas
de la música, como era el caso de los otros pianos de aquel tiempo. Su presentación
al público tuvo lugar en Leipzig, Alemania a principios de marzo de 1905, en
las salas de exposición de Hugo Popper, un fabricante de rodillos accionados
tipo orchestrions. Sin embargo, se había presentado anteriormente, con un
número limitado de grabaciones, en la Feria de Otoño de esa ciudad en
septiembre de 1904. Fue lanzado en los EE.UU. en 1906, y en su momento el
mecanismo Mignon se instaló en pianos normales, especialmente el Steinway y el
Feurich.
Ejemplo
Musical
El primer pianista que grabó en un rollo su
música fue Carl Reinecke, que vino al mundo el 23 de junio de 1824, tres años
antes de la muerte de Beethoven. Reinecke era amigo de Schumann, fue ayudado en
su carrera por Mendelssohn, conoció a Brahms de joven, y probablemente escuchó
tocar a Chopin en París. Su primera gira de conciertos, en Escandinavia, tuvo
lugar en 1843. Tocó, entre otros, a Albéniz, Grieg, Karg Elert, Sinding,
Sullivan, Thalberg y Cosima Wagner. Que en el siglo XXI seamos capaces de oír su
forma de tocar para nada es un milagro en sí mismo, sino que el verdadero
milagro es la calidad de grabación desarrollada desde tiempos tan lejanos por
Welte en Alemania. La Compañía consideraba sus grabaciones Mignon como algo
parecido a las fotografías; las notas falsas eran a veces grabadas sin
corregir, y es probable que las dinámicas se registraron automáticamente y se
mantuvieron de manera similar sin editar. Rollos de Reinecke se registraron en
enero de 1905, cuando ya tenía 80 años de edad. Sin duda, uno escucha la inferioridad
de condiciones de un anciano, pero se trata de un hombre con un estilo de
actuación formado y perfeccionado en el siglo XIX.
Operación
mecánica
En febrero de 1909, el Illustrirte Zeitung de
Leipzig publicó un artículo sobre instrumentos basados en rollos de grabación,
que incluía ilustraciones claras del funcionamiento de un reproductor de mueble
Welte. Esta fue una variedad posterior al Mignon, que iban montados delante de
un piano normal y se hacían sonar por medio de martillos de madera cubiertos de
fieltro. Es fácil comprender que el instrumento era complicado y sustancial, no
era algo que se pudiera mover sin la ayuda del personal de servicio de la casa.
Al igual que con casi todos los intérpretes y
piano reproductores, el Welte-Mignon es alimentado por succión, y ese simple
hecho puede ser suficiente. Utiliza válvulas neumáticas y motores, al igual que
cualquier otro pianista mecánico, aunque sus válvulas son un poco diferente de la
mayoría. Pero los mecanismos más complejos que se encuentran dentro son los que
controlar la dinámica de la música, mediante perforaciones codificados situados
hacia los bordes de los rodillos. La Mignon divide su mecanismo neumático en
dos secciones, con la división que se produce entre F # y G sobre medio C. Las
razones históricas de este punto de ruptura no es inmediatamente evidente,
sobre todo porque la mayoría de los pianos se dividen entre la E y F sólo por
debajo de este, que es el punto actual que divide el teclado normal.
Algunos pianos reproductores hacen uso
de lo que se conoce como válvulas de “bloqueo
y cancelación”, lo que permite perforaciones en el rollo para ser sólo
momentáneas, pero que tienen un efecto permanente. Esto evita la necesidad de
perforaciones extendidas, lo que puede conducir a la debilidad del papel y el
consiguiente riesgo de mal funcionamiento. La firma de Michael Welte and Sons
ya estaba utilizando estos dispositivos para sus órganos y orchestrions, por lo
que su aplicación en el Welte-Mignon era
un desarrollo natural. Hay tres pares de válvulas de bloqueo y cancelación en
cada lado del mecanismo de control dinámico Welte-Mignon, y un dispositivo de
este tipo se ilustra a continuación, en el diagrama animado, que se basa en la
patente Mignon original, no. DE162708 de 1904, que puede obtenerse en su
totalidad a partir de la base de datos de la patente europea: www.espacenet.com.
El Welte-Mignon con caja de válvulas dinámicas.
Esta animación muestra solamente un par de
válvulas funcionando, en aras de la simplicidad, y para ayudar a establecer una
comprensión de la forma en que las válvulas de bloqueo y cancelación funcionan. La vista
es una sección transversal a través de una caja de válvulas de madera, con las
señales de entrada que proceden de la tubería de la barra del rastreador y que entran en la caja a través de los seis
orificios de la parte inferior. Por encima de las entradas hay seis diafragmas de cuero delgado, conocidas
como bolsitas, y por encima de ellas la cámara que suministra la aspiración
principal. En el lado de cada bolsa, aunque demasiado pequeña para ser
ilustrado, hay un orificio de purga pequeño, cuyo objetivo es canalizar una
pequeña cantidad de succión para la abertura de la correspondiente barra del
rastreador. El aire permitido a través de la barra del rastreador por una
perforación en el rollo es mucho mayor que la succión proporcionada a través
del agujero de purga, por lo que no impide que la válvula se eleve según la
proporción adecuada, pero cuando el rollo de perforación se cierra, la succión
de purga proporciona el paso suficiente para evacuar a la barra del rastreador,
igualando así las presiones y permitiendo a la válvula caer de nuevo.
Las válvulas 1, 2, 3 y 5 tienen dos
funciones, una de las cuales, no ilustrada en este diagrama, juega un papel importante
en el gobierno del mecanismo de control dinámico Welte-Mignon. Todas las
válvulas contribuyen a bloquear o cancelar la operación de la primera válvula
de cada par, por medio del diafragma en la parte superior. Tramos cortos de tubo canalizan la salida de cada válvula hacia pequeñas cámaras, ya sea por
encima o por debajo de los diafragmas de bloqueo, como se puede ver en la
ilustración anterior. En aras de la claridad, la presencia de succión se
muestra en amarillo, y la atmósfera en blanco.
El
Proceso de grabación Welte-Mignon
La empresa Welte en Alemania mantuvo su
proceso de grabación como un secreto muy bien guardado, y durante muchos años
la explicación aceptada de su técnica se basaba en las ideas de Richard
Simonton, un estadounidense que había visitado Edwin Welte y Bockisch Karl a
finales de 1940 y 1950. En particular, Ben M. Hall, escritor de una serie
estadounidense de grabaciones de LP inspirados en Simonton, titulado El legado
de los Tesoros del piano Welte, creó una descripción detallada del proceso de
grabación, con fotografías y dibujos explicativos.
Sin embargo, a pesar de que Richard Simonton
fue un verdadero entusiasta en la promoción del "perdido" archivo
musical Welte, su energía y encanto personal no fueron acompañados por una
experiencia similar en de la historia y el manejo técnico de pianos, ya que a la
luz de nuevas pruebas documentales, las teorías que habían sido aceptados durante
muchos años se han convertido en poco convincentes. Esta página web describe el
sistema utilizado con toda probabilidad por Welte, utilizando las últimas
evidencias de todas las fuentes pertinentes, mucha de la cual no estaba
disponible, o al menos no reconocida, hasta época reciente.
Grabación
de los tonos y duraciones de las notas
Cuando el pianista toca una nota en
particular, una varilla delgada de metal o de carbono, unido a la parte
inferior de cada tecla, se sumergía en pequeño depósito de mercurio, situado en
un canal debajo de la base de las teclas del piano, que abarcaba el ámbito
de aproximadamente siete octavas. De este modo, el contacto eléctrico se hacía,
sin afectar el toque de la grabación del piano, que tenía que tenía que mantenerse tan sensible como el pianista más exigente deseara. El sistema
utilizado debe haber sido muy similar al diseño de 1908 de Charles Fuller
Stoddard para el piano grabación Ampico, ilustrado en la patente de EE.UU.
1.095.128.
Se puede observar un compartimiento de madera
bajo el teclado en muchas de las fotografías de grabaciones Welte, y es
particularmente claro en el caso de la sesión de grabación de Ferruccio Busoni
1907 en Freiburg. También en la fotografía de abajo se puede ver el número de
personas necesarias: en el lado izquierdo de Busoni está Edwin Welte, seguido
por Karl Bockisch, cuyo brazo se apoya en la máquina de grabación de rollo.
Aunque estos dos son generalmente reconocidos como los inventores del
Welte-Mignon, los investigadores modernos han sugerido que otros ingenieros
anteriores podría también haber desempeñado un papel importante. El caballero
barbudo a la derecha, en traje de mañana, es Berthold Welte, quien fue el
director de Michael Welte und Söhne en Alemania. Hacia la pared del fondo se
puede ver un expositor, que contiene las medallas que había conseguido la
empresa, y contra la pared un original Welte-Mignon de piano sin teclas.
Ferruccio Busoni grabación para el
Welte-Mignon - 16 de marzo de 1907, Friburgo.
A pesar del elemento de secreto y la
singularidad implícita del proceso de grabación Welte, vale la pena señalar que
un canal muy similar se puede ver en las fotografías de grabación para reproducción
de piano de la Philipps-Duca, por lo que Welte ciertamente no es único en esta
característica de su diseño .
A diferencia de Duo-Art, Welte no perforaba
rollos de música en tiempo real, sino que hacía los rastros de tinta o carbón en un rollo original
según las notas eran tocadas, y estos eran perforados posteriormente a mano. Es
probable que el papel para estos originales fuera blanco, y que se pre-imprimieran
100 líneas continuas, en las posiciones en las que se encuentra cada tono. Una
serie de rodillos maestro similares al registrado en Estados Unidos por el
Órgano Filarmónico Welte han
sobrevivido, y todavía se puede ver uno o dos ejemplos de los restos de tinta
grabados, que proporcionaba un rollo editor con una indicación clara de dónde
perforar cada nota.
La máquina supuestamente utilizada para la
señalización de estos rollos de órganos Welte ha sobrevivido, y forma hoy parte
de la colección del Museo de Autómatas musicales, en Seewen, Suiza. Solía tener pequeñas ruedas metálicas
que rotaban como marcaban las duraciones de las notas, lo que evitaba cualquier
fricción en el rollo de movimiento. La siguiente fotografía fue tomada mientras
la máquina estaba en un taller en Nueva Jersey, y fue reproducida en el folleto
del CD que acompañaba a la grabación de los rollos Welte-Mignon de Gustav
Mahler, publicado en los EE.UU. a mediados de la década de 1990. Como se puede
ver en parte, el carrete de recogida tenía guías ajustables de borde, lo que era
adecuado para una variedad de diferentes tamaños de rodillo, así que no hay
razón técnica por la que debiera haber sido restringido a las grabaciones para
el órgano, a diferencia de la de piano. En la parte superior izquierda se
observa un regulador de velocidad, similar a los encontrados en equipos de
gramófono de la época, y en la parte delantera se pueden ver los rastreadores
de las notas individuales, operadas por solenoides en una parte inferior de la
máquina, que sacudían las palancas de rueda de las notas y accionaban así las
ruedas de marcado con tinta en contacto con el papel.
Órganos Welte rollo de la máquina de
grabación - New York, c.1910.
Tales máquinas no eran tan infrecuentes como
quizás podría pensarse. Un ingeniero alemán de Berlín, Paul Boehm, ya había
patentado un mecanismo muy similar en 1886, de manera significativa en el mismo
momento en que Welte había comenzado a producir rollos de papel para sus
orchestrions, y un dispositivo casi idéntico todavía estaba en uso en esa
ciudad en los años anteriores la Primera Guerra Mundial. El proceso de
grabación de la expresión en el piano Virtuola, fabricado por la Compañía
Römhildt-Heilbrunn, de Berlín y Weimar, y que se exportaban a Francia bajo el
nombre de "Melodía", fue representado, en una combinación un tanto
romántica de dibujo del artista y la fotografía retocada, en un anuncio en
"L'Illustration", publicado en París a finales de 1913.
Mirando el mecanismo de grabación Melodia al
detalle, el mismo estilo de rastreadores se aprecia, con lo que
parece ser un conjunto de ruedas finas en el lado opuesto de un peine de metal
rígido, y el rollo acabado que termina en un carrete de recogida exactamente en
la misma posición que en la máquina Welte. Las huellas de nota han sido tocada
por un artista, ya que en la práctica hubiera sido mucho más pequeño y ligero,
pero en términos generales se trata de una máquina de grabación de notas que
debe haber sido muy similar a la utilizada por Welte en Friburgo y en otros lugares.
El anuncio de Melodia informa al público parisino que el equipo de grabación hará una demostración previa solicitud, todas las tardes, en los estudios de la Sociedad en
el número 39, de la rue la Boétie
(lamentablemente, ni la máquina ni tampoco el edificio deben estar ya allí).
Registro
de la información dinámica
En ausencia de métodos modernos de audio, el
único medio disponible de captura de información en un rollo dinámico en el año
1900 era grabar tanto la duración del tiempo necesario para reproducir cada
nota individual, como la fuerza ejercida en el desempeño de la misma.
Generalmente, cuanto más fuerte va a sonar, más rápida ha de ser golpeada la
tecla, y mayor será la energía que debe ser gastada por el pianista con el fin
de acelerar los dedos y los brazos. Estas variaciones fugaces de tiempo o
fuerza ejercida es necesario medirlas, registrarlas y convertirlas a las dos
pistas constantemente variables de codificación dinámicas como sólo un piano de
reproducción puede hacer. Muchas compañías de reproducción de pianos no tenían
medios automáticos para hacer esto, basándose en cambio en la información anotada
por un productor de grabación humano, ya fuera como líneas onduladas de lápiz
sobre una partitura musical, o, en el caso de la Duo-Art, como la codificación
perforada producida por el uso de dos mecanismos de control de accionamiento
manual.
Toda la información que nos ha llegado del
Welte-Mignon sugiere que los métodos de grabación Welte eran relativamente
sencillos, utilizando materiales y diseños mecánicos que ya estaban en uso y
disponibles en su fábrica de Friburgo. Sin embargo, puesto que la compañía
mantuvo sus procesos de registro dinámico en secreto, no hay una descripción
autorizada que haya llegado hasta nosotros desde los inventores originales o
sus operadores. Sin embargo, está muy claro, para cualquier músico que estudie las
actuaciones en rollos originales de música Welte-Mignon, que la empresa
tenía algún medio para la grabación y la conversión de la información dinámica
bastante automatizado. En la mayoría de los demás sistemas para reproducir la
interpretación de un piano, por lo general existe la sensación de que la
dinámica ha sido cuidadosamente elaborada por un editor de rollo, hay una
tendencia a utilizar la gama completa, desde el pianissimo al fortissimo, por
cada rollo, sólo para demostrar que el sistema particular puede hacerlo. En el
caso de la Welte-Mignon, sin embargo, puede haber un realismo sorprendente en
algunos de los momentos más insignificantes, y en ocasiones una cierta falta de
detalle cuando la textura musical se vuelve demasiado compleja, ambos signos evidentes de un proceso automatizado.
El sistema dinámico de codificación Welte es
también difícil de editar eficazmente, ya que se basa en crescendos y
diminuendos, que tienen un efecto en todas las notas subsiguientes, hasta que
uno de los límites dinámicos diferentes se alcanza. Ampico no era muy
diferente, pero tenía un departamento de edición extensa y bien documentada,
con decenas de músicos y técnicos, cuyas huellas siguieron existiendo hasta
bien entrada la década de 1990, mientras que Welte simplemente no lo hizo. Welte, única entre las cuatro principales empresas de grabación de rollos para piano, no
alentaba a sus pianistas para participar en el proceso de edición. De hecho,
prácticamente no hubo proceso de edición: los pianistas podían escuchar sus
rollos perforados una vez, y si no estaban satisfechos con ellos, podían
optar por grabar de nuevo, pero no quedaron indicios de las grabaciones originales
que fueron modificadas. El contrato de
grabación Welte del pianista británico, Fanny Davies, que ha sobrevivido en el
Royal College of Music de Londres, explica estas condiciones de forma muy
clara.
Welte-Mignon, Freiburg-im-Breisgau, Alemania
- Mecanismo probable de captura dinámica.
Lo más probable es que el proceso de registro
dinámico Welte fuera producido de la siguiente manera. Para cada tecla, no
había uno, sino dos juegos de contactos eléctricos, que operaban en diferentes
momentos y posiciones durante la reproducción de la nota particular. Un
conjunto de contactos, (la barra de metal y mercurio que se ha descrito
anteriormente), operaban inmediatamente que la tecla era golpeada, y el otro,
un contacto de alambre fino en la parte posterior del piano, no se llevaba a
cabo hasta que el martillo tenía alcanzado más o menos la cuerda de piano. El
primer contacto que accionaba un par de pequeñas electro-válvulas neumáticas, era
de un tipo frecuente en los órganos Welte de la época, y producía dos cosas: la
primera válvula operaba un mecanismo neumático que marcaba una línea de nota en
el rollo maestro, y el segundo causaba una succión que lo hacía pasar entre un
par de pequeños motores neumáticos, de aproximadamente el mismo tamaño que la
nota en el antiguo mecanismo de reproducción Welte-Mignon. En reposo, cuando la
máquina de grabación no estaba en funcionamiento, los mecanismos neumáticos de
cada par se mantenían abiertos por los resortes, pero en uso, cuando no había
ninguna nota sonando, un mecanismo neumático estaba completamente abierto, y el
otro totalmente cerrado por succión, una posición equivalente al más fuerte
fortissimo que se podía medir. Tan pronto como el primer contacto eléctrico se producía,
el mecanismo neumático dos comenzaba a revertir su estado, con el neumático
abierto siendo gradualmente evacuado, y el neumático cerrado abriéndose poco a
poco. Durante el intervalo de tiempo necesario para mover la llave tan lento
como para producir el pianissimo más silencioso posible, el estado del
neumático dos completamente se invertiría, mientras otros niveles dinámicos se
reflejaban en suaves variaciones intermedias.
Welte-Mignon, Freiburg-im-Breisgau, Alemania
- Mecanismo probable de transferencia dinámica.
Cuando el segundo contacto, en la parte
posterior del mecanismo de percusión del piano, se ponía en marcha al tiempo que la nota empezaba a
sonar, otro grupo de electro-válvulas neumáticas se accionaban, las cuales también
tenían dos funciones. En primer lugar, inhibir cualquier otro cambio en la
posición del mecanismo neumático de captura dinámica, que reflejaba la
fuerza dinámica con la que había sido pulsada esa nota en particular. Pero esta dinámica de la nota individual, tenía que ser coordinada con la dinámica de
las demás notas que se tocaban, y esto se lograba permitiendo que los dos
neumáticos de la pareja pasaran brevemente cualquier aspiración en ellos a un
par secundario neumático, de la misma capacidad, aunque no necesariamente de
las mismas dimensiones, que el primero. Ambos neumáticos de este par secundario
normalmente eran abiertos completamente por los resortes,pero al cerrarse por medio de succión,
pequeños brazos fijados a sus superficies móviles potencialmente entraban en
contacto con las dos palas de un rotor cilíndrico ligero y rígido, que por lo
tanto giraba a una posición que reflejaba la dinámica media de todas las notas
que sonaban tanto en la sección de graves o agudos del piano. Tan pronto como
la transferencia de succión había tenido lugar, y el rotor se movía en
consecuencia, el par secundaria neumático se abría de nuevo, y el par primario se
restablecía a su estado potencial fortissimo.
Situado en el extremo de cada rotor dinámico había
un neumático de doble registro con una placa móvil central, algo así como uno
de los componente de los neumáticos en los motores de rodillo de las antiguas
Pianolas Aeolian de empuje superior, y los dos mecanismos se conectaban por
medio de una válvula de corredera, que se unía a la junta central del
neumático. Si el rotor se movía
lentamente en una superficie de la corredera de ambas direcciones, se descubría
un puerto único, lo que provocaba una longitud fija, ya fuera de la codificación
dinámica del crescendo o decrescendo que sería marcada en el rollo maestro.Al mismo tiempo, esto suponía que un lado del
doble neumático fuera evacuado progresivamente, girando por ello la otra
superficie de la válvula de corredera hasta el puerto cerrado de nuevo. En este
punto, sin embargo, y suponiendo que el rotor no hubiera movido más su
posición, el doble neumático continuaba funcionando lentamente, hasta que el
puerto correspondiente en el otro extremo de la válvula de corredera se abría.
La codificación dinámica opuesta entonces se marcaría en el rollo, y el doble
neumático podría revertir su dirección. De esta manera, la codificación de
dinámicas sobre el rollo maestro se podría hacer variar, aunque bastante
lentamente, a cualquier nivel dinámico.
Sin embargo, el sistema de control dinámico
Welte también permitía acentos de sutileza considerable. En la válvula de
corredera había dos puertos adicionales, sólo cubierto si el rotor dinámico
hubiera cambiado su posición sustancialmente. El descubrimiento de cualquiera de estos
puertos interiores provocaría el marcado de una traza de "forzando" o "forzando piano"
sobre el rodillo maestro, pero sólo durante el tiempo en que el puerto se mantenía
abierto. Al mismo tiempo, se produciría en el lado apropiado del doble neumático
que fuera evacuado rápidamente, cerrando de ese modo el puerto abierto. Una
característica adicional de los reguladores dobles era una conexión con las
plumas de marca en los lados del rollo maestro, lo que permitía dos trazas
oscilantes a imprimir en sincronismo con las variaciones en los niveles
dinámicos.
Esta huella se puede ver claramente en la
fotografía granulada del rollo maestro de la Welte-Mignon 4119, "Moment Exotique",
de Vladimir Horowitz, que ha sido tomado de un libro titulado Pianos
Reproductores del Pasado y Presente, por Kent Holliday, publicado en 1989 por
la Editorial de Edward Mellen. Este rollo maestro es el único original
Welte-Mignon que han sobrevivido más allá de la segunda guerra mundial.
Desafortunadamente, a pesar de que estaba en Austin, Texas, en la década de
1980 cuando se tomó esta fotografía, ya que los créditos en el libro confirman
este lugar, todo rastro de ella ha desaparecido. Kent Holliday ha proporcionado
amablemente una copia de la fotografía original, que se ve a continuación.
Sección de un rollo Welte original, con la
línea dinámica de graves en el lado izquierdo - Freiburg, 1926.
Una característica final de la creación de
dinámicas en el Welte-Mignon fue el uso de lo que se conoce en Inglés como
mezzoforte hook, que permite que el mecanismo esté limitado tanto como se desee,
ya sea por encima o por debajo de un nivel mezzoforte fijo. Una o dos
perforaciones en el rollo causa que los ganchos de los graves o de los agudos entren
en funcionamiento, y el regulador dinámico se mantiene entonces dentro de una
sección especial de su gama global.
El uso principal de este dispositivo se produce
cuando la música suena alta, ya que permite a los acentos sustanciales ser
alcanzados con mayor rapidez de lo que sería sin él. Sin embargo, sería
imprudente para insertar las codificaciones necesarias en el rollo maestro
después de que la grabación se hubiera completado, puesto que cada mando
dinámico posterior tendría entonces que ser editado también. Es mucho más parecido
a un operador conectado a los ganchos equivalentes en el mueble de grabación,
que no sólo han marcado el rollo maestro, sino también que han afectado a los
reguladores dobles y por lo tanto alterado la codificación posterior sobre el
rollo automáticamente.
Claramente, es muy importante que el operador
haga el contacto mientras que el mecanismo esté en la parte correcta de su ámbito,
o el gancho tendría el efecto inverso del que se desea. Durante los primeros
dieciséis meses más o menos de grabación no-experimental para el Welte-Mignon,
la mayoría de los cuales tuvo lugar en las salas de exposición de Popper en
Leipzig, tanto Karl Bockisch como Welte Edwin se pueden ver sentados en la
cabina de grabación, en condiciones de observar el funcionamiento del mecanismo.
Siempre, sin excepción, hay alguien sentado a los mandos de la cabina en las
fotografías tomadas en aquel momento. Pronto al volver a las operaciones de
grabación en la fábrica de Freiburg, sin embargo, una alteración se hizo al mueble,
para permitir que los dos rotores dinámicos se situaran donde sus posiciones pudieran
ser más fácilmente vistas a distancia, de modo que un operador con un mando a
distancia pudiera sentarse en una mesa, o mirar por encima del hombro del
pianista y seguir la partitura musical, pulsando los botones de gancho
Mezzoforte en la certeza de que el mecanismo se colocaba correctamente. Los dos
agujeros para los indicadores se pueden ver claramente en las fotografías de
muchas grabaciones de la época, y en la foto superior, de una grabación de
Fanny Bloomfield-Zeisler, también es posible ver un cable remoto conectado al
lado de la caja. En las fotos tomadas después de que la ampliación del mueble fuera
introducida, el operador está generalmente de pie, no sentado, y normalmente no
hay signos de una silla, que ya no sería esencial en el propio mueble. Se puede
observar que la dama de pie detrás del mueble de control en la fotografía de
arriba es la hermana de Edwin Welte, Frieda, quien estuvo casada con Karl
Bockisch.
Extracto de una cinta de Welte, mostrando la
línea de reproducción dinámica - Freiburg, 1920.
Esto, entonces, es la manera más probable en quefueron registrados los rollos Welte-Mignon. Puede que haya habido
diferencias de detalle, pero el sistema como se describe anteriormente habría
sido perfectamente capaz de marcar tanto la nota como las huellas dinámicas
en los rollos maestros, sin intervención humana después del momento de la
grabación, salvo la realización de perforaciones, como se aprecia por los
restos de tinta. El uso cuidadoso de calibres de medida permitiría que la
información dinámica marcada fuera perforada antes de sus respectivas notas,
manteniendo la longitud de cualquier marca intacta, pero desplazándolo de
manera que el extremo de la ranura perforada resultante finalizase justo un
poco antes de la inicio de su correspondiente marca de tinta. Una vez que un
rollo original era completado, se copiaban en un lote de rollos maestros secundarios, que se utilizaron posteriormente en la producción de copias. Algunas
ediciones musicales de rollos Welte pueden haber tenido lugar, por supuesto,
pero no muchas, teniendo en cuenta las notas equivocadas que quedaron con
sorprendente frecuencia. Por el contrario, es evidente a partir de rollos de
fábrica Welte que sobreviven en Alemania y California, que una buena parte de
la edición simple se llevó a cabo en los segundos rollos maestros a principios
de 1920, antes de la emisión de las grabaciones para el sistema que utilizaría
posteriormente Mignon en rollos verdes, pero esto se hizo principalmente por
razones técnicas relacionadas con las diferentes formas en que los dos sistemas
respondieron a las señales de los pedales. Cuando los cambios dinámicos fueron
ocasionalmente realizados, un mecanismo de reproducción podría ser utilizado
para marcar una línea dinámica en un segundo rollo maestro para fines de
comprobación, como se puede ver en el ejemplo de arriba, de la colección de la
Universidad de California del Sur.
Vladimir Horowitz grabación para el
Welte-Mignon - Freiburg, 1926.
Poco se sabe de los productores de grabaciones
o editores contratados por Welte. Parece claro a partir de la mayor parte de
las fotografías antiguas de la compañía que Edwin Welte y Bockisch Karl operaban
la máquina de grabación ellos mismos durante los primeros dos años o más. En
las fotografías posteriores, se pueden verotros operadores, y en la década de
1920, se sabe que el pianista y compositor alemán, Hans Haas, trabajó como
productor y pianista de grabación para la casa. Hay algunos indicios de que los
rollos fueron editados en su épocaalgo más a fondo. Haass se puede ver en la
fotografía de arriba, de pie detrás del piano, con Karl Bockisch, algo mayor, apoyándose en el respaldo
de la silla de Vladimir Horowitz.
Pianistas
y Repertorio
Los tres sistemas alemanes de piano
reproductor con los que se realizaron rollos entre 1904 y el estallido de la
Primera Guerra Mundial (Welte, Hupfeld, Philipps) tenían una gran ventaja sobre
sus competidores estadounidenses y británicos posteriores: la experiencia de
toda una generación anterior de pianistas que fueron grabadas, gracias a lo cual un notable
conocimiento de las tradición pianística del siglo XIX ha sido conservado. Cuando
un nuevo siglo se impone al anterior, genera naturalmente una gran nostalgia
por los tiempos pasados, y uno puede pensar que los estilos de tocar el piano,
sobre todo en Europa, a principios del siglo XX estaban firmemente arraigados
en una tradición anterior.
La novedad y la increíble fidelidad de las
grabaciones Welte piano roll, en comparación con los primeros cilindros y
discos, persuadió a una verdadera galaxia de pianistas para que preservaran sus
interpretaciones en el piano de grabación. Alumnos de Liszt estaban en la flor
de sus vidas, y muchos aceptaron grabar, uno o dos incluso intentaron tocar en
el estilo de su difunto maestro. Como hemos visto, Carl Reinecke, nacido en
1824, fue el primer pianista que grabó para Welte, seguido por Theodor
Leschetizky (nacido en 1830) y Camille Saint-Saëns (nacido en 1835), todos
ellos con estilos interpretativos de moda en la primera mitad del siglo XIX.
Grieg, Fauré y Pachmann nacieron a partir de la década de 1840, aunque presentan
ya formas muy diferentes de dar vida al teclado. Grieg en particular suena
menos antiguo que sus contemporáneos, y es de lamentar que su fluidez
maravillosa de fraseo esté ausente de la mayoría de las actuales
interpretaciones de sus obras. Con demasiada frecuencia, la
"autenticidad" es sinónimo de aplicar un estilo moderno y no
romántico de tocar en todo tipo de música clásica.
En total, una treintena de pianistas nacidos
antes de 1860 dieron su personalidad a los rollos Welte, pero la importancia
histórica de la Welte-Mignon no se limita a esos primeros exponentes del piano.
Compositores como Debussy, Reger, Scriabin, Puccini, Mahler y Glazounov grabaron
sus propias composiciones, las superestrellas de Paderewski, Hofmann y Lhevinne
convirtieron en grandes éxitos, y los jóvenes genios de Vladimir Horowitz a
Rudolf Serkin visitaron los estudios de Welte en Freiburg en los inicios de sus
carreras. El repertorio por todos elegido no fue tan cuidadosamente escogido
como podríamos esperar de los artistas de hoy con sus conciertos
ultra-organizados, y en muchos casos casi parecen haber sido seleccionados en el
último momento. Pero tomadas en conjunto, una biblioteca de más de 3.000
grabaciones de música clásica importantes surgieron de los pianos de grabación
enigmáticos Welte durante un período de unos veinticinco años.
Hacia el final de la era del piano reproducir, a finales de 1920, los
Festivales de Donaueschingen y Baden-Baden sentaron las bases para una serie de
composiciones especiales para el Welte-Mignon, de Paul Hindemith, Ernst Toch y
otros compositores jóvenes, con Hindemith también mediante el órgano Welte
Filarmónica como acompañamiento de su Triadisches Ballet, con coreografía de
Oskar Schlemmer de la Bauhaus de Dessau. Pero tal música esotérica no era la
típica de la Mignon, que en general cubre el repertorio estándar clásico y
romántico, con la singular ventaja de que sus rollos eran más largos que los de
los sistemas posteriores, por lo que las composiciones más extensas se podrían
incluir, sin necesidad de realizar cortes a toda prisa. Entre la década de 1930
y la Segunda Guerra, el Welte-Mignon languideció y fue redescubierto para el
mundo por Richard Simonton, un estadounidense que inicialmente hizo grabaciones
para Steinway del propio Edwin Welte en Friburgo, y que más tarde adquirió
algunos de los "rollos secundarios”, llevándolos de vuelta a Los
Angeles, donde permanecen hoy en día, al cuidado de la biblioteca de la
Universidad del Sur de California. El resto de la colección privada Edwin Welte
fue donada por su familia al Museo Augustiner, en su ciudad natal de Freiburg-im-Breisgau.
Los instrumentosWelte-Mignon
Como se mencionó en la cabecera de esta
página, el original Welte-Mignon era un piano sin teclado, construido en un armazón
de aspecto más bien sólido y diseñado para las casas de los ricos, donde el espacio no era un problema. Se
podían suministrar en una variedad de diseños para armonizar para ajustarse al
mobiliario existente de cualquier cliente. Muy pronto, Welte firmó un contrato
para suministrar el Mignon original para su uso en los barcos de vapor,
transatlánticos operados por la compañía Norddeutscher Lloyd, incluido el
Kaiser Wilhelm II, Cecilie Kronprinzessin y George Washington. El gran
"Gesellschaftszimmer" del Kaiser Wilhelm II da testimonio de un estilo
de vida que ha desapareció hace mucho tiempo, con un vistoso piano de cola
Bechstein en primer plano, y un Welte-Mignon en un lugar de honor en el otro
extremo del salón.
Welte-Mignon a bordo del SS Kaiser Wilhelm II, c.1906.
Recitales diarios a bordo del buque se realizaban por las tardes y noches, como
puede verse en este programa del Kaiser Guillermo II, que data de
alrededor de 1906, a juzgar por las fechas de grabación de las listas reproducidas. Uno se pregunta si, incluso en los cruceros de agosto, el
público escuchaba en respetuoso silencio las actuaciones musicales. Es muy
fácil utilizar rollos perforados como simple música de fondo, incluso tocada por Paderewski!
Welte und Soehne no eran fabricantes de pianos y los primeros instrumentos
Welte Mignon se basaron en los pianos fabricados por Julius Feurich de Leipzig,
que también construyó el piano utilizado en las primeras sesiones de grabación.
En efecto, un orgulloso Herr Feurich se puede ver a menudo en las fotografías
de grabaciones en Leipzig, tales como la de más arriba de esta página, en la
que está de pie detrás del piano Paderewski. Pero a finales de 1907, Welte
también estaba en la construcción de lo que se conocía entonces como tocadores
de mueble, lo que hoy llamaríamos pick-ups, encajados en frente del piano previamente
existente del cliente.
En la primavera de 1908, y tal vez en respuesta al Hupfeld Dea, una reproducción
vertical de un piano que había sido introducido por Ludwig Hupfeld en noviembre
de 1907, el mecanismo Mignon se estaba instalando en pianos verticales con sus
propios teclados tanto Feurich como Steinway. Estos fueron inicialmente mucho
más altos que los montantes normales, con el fin de acomodar la bomba en la
parte superior del instrumento, con los mecanismos de expresión instalados
debajo del teclado. Alguno er tan vistoso que el teclado y el mecanismo de
rodillos se ocultaban detrás de las puertas talladas, y el instrumento en su
conjunto parecía más bien un antiguo armario francés.
Estos pianos verticales inusualmente altos no
fueron universalmente populares, por lo que antes de la Navidad de 1911, el
mecanismo Mignon había sido adaptado para encajar en modelos más pequeños,
y este estilo más compacto gradualmente se fue haciendo más popular. Se podían
ver en uno de los escaparates de los concesionarios Steinway de Hamburgo,
Alemania, hacia 1920.
La compañía Aeolian en Estados Unidos había presentado su Pianola Grand Piano en 1909, y Melville Clark había producido un gran Apolo ya en 1906, por lo que
debe haber habido algo de presión sobre Welte para desarrollar una versión de
su Mignon que cupiera en un Feurich o Steinway de cola. El primer piano de cola
Steinway grand Weltes construido fue entregado a finales de 1913, y casi todos
ellos fueron construidos en el tamaño medio del modelo "O". El propio
Edwin Welte tenía un Steinway Welte grand, que mantuvo hasta el final de su
vida, cuando se registró como Columbia en los EE.UU. y Telefunken en Alemania.
El Welte-Mignon en Perspectiva
Desde la Segunda Guerra Mundial, el
Welte-Mignon ha sido el abanderado de la causa del piano reproductor, y es
cierto que fue el primero de estos instrumentos en desarrollarse plenamente,
aunque sólo por un año o dos, lo que no es tanto visto desde la distancia de un
siglo. También tenía la mejor organización comercial en los Estados Unidos de
todos los fabricantes alemanes de pianolas, y como resultado llegó a ser mejor
conocido y vendió más instrumentos que sus competidores teutones,
convirtiéndose así en un candidato más probable para ser redescubierto después
de la Segunda Guerra Mundial. Pero al considerar el legado maravilloso de
Mignon, no debemos pasar por alto los catálogos igualmente impresionantes de la
Dea Hupfeld y el Duca Philipps, que han sido completamente ignorados por los
músicos durante muchos años. La Universidad de Frankfurt, que tuvo una serie
casi completa de rollos Philipps Duca, vendió muchas de ellos fuera en época
tan reciente como la década de 1990, aparentemente sin darse cuenta de la
importancia de su potencial musical. Sería tranquilizador pensar que el renacimiento
de la Welte-Mignon podría estimular investigaciones similares y la restauración
de otros sistemas de los primeros pianos reproductores.
Técnicamente, el Mignon presenta un desafío mayor que, por ejemplo, el Ampico o
Dúo-Art. Los dos últimos fueron diseñados con la producción en masa en mente,
por lo que los ajustes y reglajes necesarios para la reproducción fiel fueron
más exactamente documentado en ese momento. Los rollos Welte son más raros que
los de los otros sistemas, por lo que la combinación de buenos rollos con un
buen instrumento ha sido, hasta el reciente desarrollo de escaneado de rollos y
re-perforación, en gran medida una cuestión de azar. El piano de cola reproductor
no responde bien a ser transportado a una sala de conciertos o un estudio de
grabación, porque sus válvulas neumáticas, que funcionan con tolerancias de
milésimas de pulgada, estarán inevitablemente desajustadas y costará muchos meses ajustarlas
correctamente. Es posible que el Ampico,
con sus válvulas únicas, sea más resistente que la mayoría, pero al Welte-Mignon
en particular, no le va bien desplazarse. Hay una o dos instrumentos portátiles,
utilizados en combinación con los pianos de cola normales, que son usados muy
ocasionalmente en conciertos públicos en Europa, pero en general el mundo
musical debe basarse en las grabaciones de audio para explorar el alcance y la
fidelidad de reproducción del repertorio de la Welte-Mignon.
Por desgracia, el Welte no ha sido bien tratado por las grabaciones que en muchos
acasos se han hecho con instrumentos inadecuados, al menos hasta el siglo XXI.
Una enorme riqueza de conocimientos y experiencias se perdió cuando Welte puso
fin a sus días de grabación en torno a 1930, por lo que la tosquedad de la
reproducción causada por una curva de aprendizaje renovado entre los músicos y
expertos técnicos en la década de 1950 y comienzos de 1960 tal vez pueda ser comprendida. Pero si usted ha llegado a esta página como resultado de la
incertidumbre suscitada por algunos CD de hoy en día, y luego escucha la pista
de audio siguiente, a partir de un rollo Welte grabado de Manuel de Falla en
París alrededor de 1912. Casi resulta increíble que tal sutileza a la hora de
tocar pueda haber sido capturado cerca de cien años atrás. Hay varios CDs
disponibles de actuaciones de Welte-Mignon, que van desde las más excelente hasta las
más pobres. Escuche primero a De Falla, y luego forme su propio juicio de
cualquier otro registro que pueda haber encontrado.