19 jul. 2017

En gustos no hay nada escrito. 2ª de Mahler.

            Un blog es una cosa personal, de manera que no tiene ninguna misión institucional. Es solamente un sitio para expresar opiniones y, como decía Parménides, “en la opinión no hay ciencia” y por ese camino: “mortales que nada saben yerran bicéfalos”.
            Digo esto para añadir a continuación una insensatez: no me gusta la Segunda de Mahler. ¿Por qué? No lo sé. No creo que sea porque me parece oportunista que un judío recién converso, como lo era Gustav Mahler, titule la sinfonía “Resurrección”. Ni porque utilice un Lied que se llama: el sermón de San Antonio de Padua a los peces, (Des Antonius von Padua Fischpredigt).
            No es que le haya cogido manía por algún motivo, no. Es que me parece que los temas, la forma de trabajar con ellos, los ritmos, la armonía, el conjunto, qué sé yo… No me producen la misma impresión que en otras sinfonías de Mahler. Tampoco quiero decir que sea música mala. Lo que pasa es que me deja frío, no me emociona como las demás.
            De todas maneras, como estoy seguro de que alguien que viera esta entrada podría parecerle una magnífica sinfonía voy a dejar aquí una de las grabaciones que me parecen más acertadas: la de Claudio Abbado, con la Orquesta del Festival de Lucerna, con Eteri Gvazava (soprano), Anna Larsson (mezzo-soprano) y, nada menos que, el Orfeón Donostiarra, dirigido por José Antonio Sainz Alfaro. Acabo de escucharla y está muy bien interpretada.  


18 jul. 2017

La sinfonía "Titán". 1ª de Mahler.

El estilo compositivo de Mahler presenta algunas características propias que ya se aprecian desde la primera sinfonía. Las transiciones extremadamente breves dan lugar a una especie de planos temáticos; en efecto: en los movimientos de sus sinfonías los temas se superponen como en un collage.  El uso de músicas populares es frecuente en todos los compositores cultos, pero en Mahler aparecen a menudo famosos temas de danzas, como los Ländlers y valses de la cultura popular del Imperio Austro-húngaro.

SINFONÍA Nº 1 “TITÁN” de Mahler.
I)  El tema del primer movimiento está marcado como: Langsam, schleppend (poco a poco, lentamente). En el minuto 3:44 de nuestra grabación aparece el tema principal que no es otro que el del Lied “Ging  heut’ morgen über Felds”, que está incluido en el ciclo “Lieder eines fahrenden Gesellen”, (Canciones de un compañero de viaje). Recomendamos encarecidamente la escucha de estos Lieder en las grabaciones que hizo el barítono Dietrich Fischer-Dieskau.  El tema se repite hasta el minuto 8:18 y aún después.



Ging heut morgen übers Feld,
Tau noch auf den Gräsern hing;
Sprach zu mir der lust'ge Fink:
"Ei du! Gelt? Guten Morgen! Ei gelt?
Du! Wird's nicht eine schöne Welt?
Zink! Zink! Schön und flink!
Wie mir doch die Welt gefällt!"
Caminé a través de los campos esta mañana;
el rocío aún pende de cada hoja de grama.
El pinzón alegre me habló:
"¡Hey! ¿No está?¡Buenos días!¿No está?
¡Tú! ¿No está volviéndose un mundo maravilloso?
¡Pío!¡Pío!¡Hermoso y claro!
¡Este mundo me deleita tanto!"


II)  Para el segundo movimiento, Scherzo: Poderosamente agitato, pero no demasiado rápido; utiliza la música popular de un conocido Ländler. La forma es la de un trío con una parte central lenta de una fineza exquisita, como afirma T.W. Adorno (en Gustav Mahler, una fisonomía musical). 
III)  En sentido estricto no hay un movimiento lento en esta sinfonía, aunque hay numerosos momentos en que los temas lo son, como en el mencionado trío del movimiento anterior.  El tercer movimiento es una marcha fúnebre, que se alterna con otros temas, que nace en el contrabajo solista y se va trasladando a toda la orquesta, de manera reiterativa, para posteriormente derivar en temas más ligeros que parecen de banda popular y de danza, con los que contrasta.
IV) Un golpe de los platos da la salida a un movimiento final cuya duración es casi la mitad de la sinfonía. Tema impetuoso, enérgico y febril que justifica el que esta sinfonía sea conocida como el sobrenombre de “Titán”. Forma sonata. Tema lírico contrastando, sin solución de continuidad. Se apunta un tema de conclusión en síntesis que lucha por imponerse. Vuelve el tema del primer movimiento. Un tema rápido, apenas una frase, entra en la lucha. Luego la fanfarria anuncia el próximo triunfo del tema conclusivo, que se genera desde los contrabajos. Las trompas tienen que terminar de pie, según la partitura, y así lo hacen en nuestra grabación. Es una sinfonía que tiene un final feliz, aunque le cuesta alcanzarlo.

Ya dije que era mi sinfonía de Mahler favorita porque fue la primera que escuché con detenimiento en una grabación de Georg Solti para la EMI.

La versión escogida lo es por razones totalmente subjetivas. Se trata del director Lorin Maazel.  Conocí a Lorin Maazel cuando vino a dirigir a mi pequeña ciudad. Por mi trabajo, tuve que preparar el auditorio al aire libre que aquí tenemos en un parque para alojar la orquesta sinfónica, para lo cual tuvimos que construir algunas plataformas a distinta altura. Lorin Maazel ha sido un director que ha colaborado mucho con España. Fue director titular del Palau de Valencia, asesor de la cátedra de violín del Conservatorio Reina Sofía de Madrid y ha tocado en España en muchas ocasiones, a pesar de haber sido director de la Orquesta de Cleveland, de la Ópera de Viena, de la Sinfónica de Pittsburgh, (en la época en que visitó mi ciudad), de la Sinfónica de la Radio de Baviera, Filarmónica de Nueva York, entre otras.

En la grabación que sugerimos hoy, dirige a la Orquesta de Galicia, que suena espléndida y que, como tiene por costumbre, ha grabado el concierto con una gran calidad de sonido y de imagen.



17 jul. 2017

La 5ª de Mahler. Daniel Barenboim.

Mahler es el cambio que se realiza desde la tradición. El sonido de su música es el sonido de la gran orquesta de su época, (época que los historiadores han denominado la época del colonialismo, 1870-1814). Esta, no es más que la progresiva disolución de los valores del siglo XIX que terminan de manera trágica, por una parte en la Gran Guerra, que fue llamada la última guerra, (a la que, sin embargo, seguiría una segunda y otras), y por otra parte en la Revolución Rusa de 1.917. 

La música de Mahler responde al espíritu de su época. En principio una música romántica a nivel de superficie, pero en la que en el fondo se están tramando los cambios que van a surgir y de los que el compositor es consciente. El carácter dramático de muchos de sus movimientos, los finales vacíos en que la orquesta se va silenciando, diluyéndose el sonido en el aire, hasta acabar enmudecida. Todo esto son síntomas del drama que se vive en la culta y elegante Europa y que terminarán en los cambios que va a traer el siglo XX, uno de los cuales es la disolución del propio Imperio Austro-húngaro en el que Mahler había nacido y había trabajado.

La Quinta es la primera de lo que se ha llamado el periodo central, de los tres en que algunos autores dividen su creación. La sinfonía es más que el adagietto del que luego hablaremos. Desde la primera nota apreciamos que los estereotipos románticos pertenecen a otro mundo ya caduco. Empezar la sinfonía con unas notas repetitivas en la trompeta no es lo más usual en el característico mundo de las sinfonías. Las indicaciones de tempo se han convertido ahora en unas largas definiciones de las intenciones de la pieza. En el primer tema es “Trauermarsch. In gemessenem Schritt. Streng. Wie ein Kondukt”, que podemos traducir como: “Marcha fúnebre. Con ritmo bien medido. Estricto. Como una procesión mortuoria”. Pues eso mismo es. El segundo dice: “Stürmisch bewegt. Mit grösster Vehemenz”, que viene a ser: “Con movimiento tempestuoso y gran vehemencia”. El tercero es un Scherzo y como todo Scherzo es “enérgico pero no muy rápido”.

Y así llegamos al famoso adagietto. La fama de este movimiento viene, (cómo no) del cine, de la famosa película de Luchino Visconti “Muerte en Venecia”, basada en la novela homónima de Thomas Mann, en la que, además de usar el cuarto movimiento de esta 5ª sinfonía, hace otros homenajes a Mahler, como llamar Gustav al protagonista (G.M. pone en su baúl de viaje) y convertirlo en músico cuando en la novela es un escritor. Pues bien, la famosa película se inicia con los más de diez minutos del adagietto que sirve de fondo para la imagen del vaporetto, (el barco que hace el traslado desde el Lido hasta la ciudad de Venecia), que discurre entre nieblas y donde vemos en su cubierta a Dirk Bogarde en el papel de Gustav, el veterano artista que llega a la ciudad donde conocerá el amor homosexual (no correspondido) de un joven adolescente y que terminará con la muerte del músico. Amor y muerte. 

Visconti estubo mucho tiempo buscando al joven actor que hiciera el papel de Tadzio. Sin embargo dice la wikipedia: "el cantante español Miguel Bosé, entonces un adolescente, fue un candidato a ese papel, pero su padre, el torero Luis Miguel Dominguín, se opuso" 1.

Esa imagen sostenida del barco haciendo su entrada en la ciudad con la iglesia de Paladio al fondo y las multitudes de turistas y sirvientes en una imagen de los inicios del turismo como hoy lo conocemos, se ha convertido en icono cinematográfico. Pero musicalmente, el adagietto es un momento cumbre de su creación. Alguien ha dicho que, según información del autor, quería expresar en él lo que sentía por Alma Mahler. No importa, lo que importa es la manera de llevar la orquesta, centrada en las cuerdas, a través de una calma que propicia una extasiada reflexión.





No podíamos perder la oportunidad de traer aquí a Daniel Barenboim, un músico completo, sensible y que sabe leer la intención de la pieza. En esta ocasión con la orquesta Philharmonie de Colonia, en la trienal musical de la ciudad del Rin.  





1. Visconti fue el padrino de Miguel Bosé, supongo que por la amistad que le unía a su madre, la gran actriz italiana Lucía Bosé. 

14 jul. 2017

De placeres celestiales. 4ª de Mahler.

   Volvemos a retomar las sinfonías de Mahler con su Cuarta Sinfonía y nos encontramos con un director que es imprescindible para el repertorio del compositor austriaco: Bernard Haitink. Este holandés es uno de los más grandes directores vivos. Según su página de la Wikipedia, (página bien documentada y escrita), Haitink cogió la orquesta del Concertgebouw siendo una de las mejores de Europa y la soltó siendo, para el criterio de muchos, la mejor orquesta del mundo.  Pero es que, además, se trata de un gran especialista en Mahler. De esta Cuarta Sinfonía tenemos las siguientes grabaciones realizadas por Haitink a lo largo del tiempo:

                                   ORQUESTA                                      SELLO            AÑO
                                   Royal Concertgebouw                       Philips             1967   
                                   Royal Concertgebouw                       Philips             1983   
                                   Berliner Philharmoniker                     Philips             1991
                                   Royal Concertgebouw                       RCO Live        2006
  
 Así que lo tenemos todo. Tenemos también un concierto en YouTube de septiembre de 2014 de la cadena pública holandesa de televisión NTR, con la orquesta de la cadena, con una imagen y un sonido de alta calidad, en la que podemos disfrutar del buen hacer de este director.
   La minuciosidad, la precisión, la claridad de la interpretación viene muy bien para un autor como Mahler que, no lo olvidemos, en su época fue conocido principalmente como director de orquesta. Creo que Haitink hace una lectura muy correcta de lo que tiene que ser una sinfonía mahleriana.  

   La sinfonía, dedicada a los placeres celestiales, se estrenó, dirigida por el compositor, en Munich en 1901 con escaso éxito, aunque hoy día es una de las que más se interpretan y se basa en un lied de “Des Knaben Wunderhorn”.


Das himmlische Leben
(aus "Des Knaben Wunderhorn")

Wir genießen die himmlischen Freuden,
D'rum tun wir das Irdische meiden.
Kein weltlich' Getümmel
Hört man nicht im Himmel!
Lebt alles in sanftester Ruh'.
Wir führen ein englisches Leben,
Sind dennoch ganz lustig daneben.
Wir tanzen und springen,
Wir hüpfen und singen,
Sankt Peter im Himmel sieht zu.
Vida Celestial
(De "El cuerno mágico del niño")

Disfrutamos los placeres celestiales
y evitamos los terrenales.
¡Ningún tumulto mundano
alcanza a oírse en el Cielo!
¡Todo vive en la paz más dulce!
¡Llevamos una vida angelical!
No obstante, somos muy alegres:
bailamos y brincamos,
¡brincamos y cantamos!
Entretanto, ¡San Pedro está en el Cielo!




   

13 jul. 2017

Aliños estilísticos. 3ª de Mahler

   Este verano me refresco por las noches escuchando las sinfonías de Mahler, que me traen los aíres de mi adorada Austria al salón de casa, ardiente por los calores del sur de España. No hace mucho dediqué varias noches a escuchar sus sinfonías dirigidas por el añorado Claudio Abbado, (que nos dejó en 2014).
   El primer amor nunca se olvida y la primera, que fue la sinfonía con que me inicié en la escucha de Mahler (vía Georg Solti) hace ya tiempo, (cuando en los años ochenta del siglo pasado se puso de moda el autor austriaco), ha sido durante mucho tiempo mi preferida. La segunda, no sé por qué razón, me deja algo indiferente. Ahora estoy oyendo la tercera, que es una sinfonía que va a más según avanza.
   Hace poco leí alguna crónica que ensalzaba la figura de Mariss Jansons y que decía que el director letón era, para los músicos profesionales, el mejor director actual. De modo que encontré en el YouTube una versión suya de la Tercera de Mahler  con la orquesta del Royal Concertgebouw de Ámsterdam y me dispuse a escucharla.




   La versión del nórdico director me dejó algo frío. Es verdad que no hay que introducir rubato en músicas donde tal recurso no se utilizaba, pero en la música romántica y postromántica, sería un uso historicista hacerlo, pues, es en el romanticismo cuando se utilizaba con más profusión, aunque no estuviera marcado en la partitura. De manera que, al día siguiente, me dediqué a escuchar una grabación más antigua, de cuando nadie se ruborizaba de usar el rubato y los fortes y pianos se exageraban un poquito más de lo que se pedía en la notación. Escuché la versión de Leonard Bernstein con la Filarmónica de Viena, Christa Ludwig, el Coro y los Niños Cantores de Viena, en una magnífica grabación del año 1.973. Dicen que los directores se vuelven más expresivos en sus movimientos según envejecen, este Bernstein de cincuenta y cinco años lo era, especialmente en el último movimiento titulado “Langsam. Ruhevoll. Empfunden”, (“Lento. Tranquilo. Con sentimiento profundo”).



   Un magnífico resultado. Pero hice un pequeño experimento. Terminada la obra, volví a escuchar de nuevo los tres últimos movimientos en la versión de Jansons poniendo atención en los evidentes cambios estilísticos y me di cuenta de la precisión y fidelidad del letón a los tempi, al ritmo exacto de la sinfonía, a la atención con que controlaba las dinámicas, dando como resultado un sonido menos expresivo, pero que si se escucha con atención es transparente y claro como el agua de un arroyo de montaña. La partitura, interpretada con esa precisión, es suficiente para expresar todo lo que hay que expresar, sin necesidad de aliños estilísticos.