30 nov. 2009

Diego Carrasco en la sala Mercantil.

Voz y guitarra: DIEGO CARRASCO
Voz y coros: CARMEN AMAYA
Guitarra: CURRO CARRASCO (DE NAVAJITA PLATEÁ)
Bajo: IGNACIO CINTADO

Percusiones: ANÉ CARRASCO
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Cuando fuimos a ver a Diego Carrasco ya sabíamos que el maestro del compás nunca había cantado con una buena voz y así fue. A sus cincuenta y cinco años no se le van a aclarar las cuerdas vocales si nunca tuvo ese don divino. Sin embargo no defraudó la música que el jerezano había preparado para la ocasión ni el grupo con el que interpretó los temas. La percusión de Ané Carrasco y el bajo de Ignacio Cintado son un complemento magnífico para esos ritmos únicos de Diego Carrasco y Carmen Amaya tiene lo que más necesita Diego: una bonita voz. Tampoco el local era lo más idóneo por su sonoridad y la disposición del escenario, pero Diego encandiló a todos con su arte, que tiene mucho, sobre todo en lo que concierne al ritmo.
La sabiduría del de Jerez se notó cuando llamó al escenario a los dos personajes más cabales de la ciudad: Orestes Villasán y la Kaita. Otro día hablaremos de éstos.
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Lindberg en Badajoz.


Asistir a los conciertos de la Orquesta de Extremadura suele deparar sorpresas agradables.
El pasado fin de semana tuvimos la suerte de ver en el escenario al trombonista Christian LIndberg, que está considerado como la máxima autoridad mundial en el manejo del instrumento. Solo por eso merecía la pena el concierto, pero es que además, Ricardo Casero también se portó como un virtuoso al trombón y tuvimos el estreno mundial de una obra del también sueco, (como Lindberg), Jan Sandstrom. La obra es un encargo para promover a Cáceres como capital europea de la cultura en 2016 titulada Ecos de eternidad y recrea el sonido de las cigüeñas, así como el carácter ancestral de la cultura extremeña.
Siempre es interesante escuchar música del siglo XXI en el escenario del Palacio de Congresos de Badajoz. La obra, por lo demás, resultó interesante y gustó, especialmente por la interpretación de los virtuosos. Es un trabajo muy del momento, que refleja el eclecticismo reinante entre los compositores actuales. Un pulso entre tonalidad y atonalidad, cierto minimalismo, efectos de cualquier tipo de carácter expresivo,” golpes de orquesta” al unísono bien interpretados, un rico collage de estilos y libertad total para moverse con la orquesta y los solistas.
Además de intérprete, Lindberg se manifestó como un gran director. El público quedó realmente encantado en la segunda parte cuando dirigió la Obertura Helios de Nielsen y la segunda sinfonía de Sibelius, cerrando así una noche de compositores nórdicos y sumándose al actual momento de reivindicación del finlandés tras el olvido al que lo sometieron las vanguardias de la posguerra.

26 nov. 2009

Fin de semana.

Este fin de semana no puede aburrirse nadie en Badajoz. Especialmente los aficionados a las músicas populares.
Para los aficionados al flamenco, para la gente cabal, tenemos el sábado a las 22:00 horas en la sala Mercantil la actuación del jerezano Diego Carrasco. El que fuera guitarrista y luego convertido en cantante de sus propios temas e investigador de los ritmos flamencos, que ha trabajado con Manolo Sanlúcar, Camarón, Enrique Morente, Tino Di Geraldo, Raimundo Amador y tantos otros. Todo un monstruo de la investigación de nuevos sonidos flamencos.
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El mismo día y a la misma hora, (volvemos a la acumulación de espectáculos de siempre), tenemos en la sala Charlot a DARKSOUND, el mejor grupo de rock experimental de Extremadura. Claro que, el que no quiera perderse nada, puede ver a Darksound el viernes en Montijo en la sala Caracol, a las 22.00 horas.
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Por si fuera poco, el mismo sábado a las 8:30, el trombonista Christian Lindberg, toca y dirige a la Orquesta de Extremadura en el Palacio de Congresos “Manuel Rojas”. El trombonista sueco es actualmente quizás el mejor especialista en ese instrumento. Así que... a ver como lo hacemos.
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19 nov. 2009

Semana de Santa Cecilia


Ya hace tiempo que venimos denunciando la falta de coordinación que se produce en Badajoz con los acontecimientos culturales. Hemos tenido cuatro días seguidos de Festival de Jazz y, mientras tanto, ya había empezado, por otro lado, la Semana de Santa Cecilia que organiza el Conservatorio con el apoyo de la Diputación. Es imposible acudir a todos los eventos, mientras que el resto del año no tenemos nada que llevarnos a la boca.

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Hoy a las 9 horas en el teatro López de Ayala y con entrada libre se presenta INTERELECTRONIC un proyecto de percusión (Sisco Aparici Mínguez) y electrónica (Vicent Gómez Pons) y el lunes 23 a las 8:30 horas en el Salón de Plenos de la Diputación, también con entrada libre, Peter Bithell al piano, con una segunda parte entera dedicada a los preludios de Debussy.

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16 nov. 2009





Es increible pero alguien ha puesto ya imágenes del concierto de Kenny Garrett en Badajoz.

Kenny Garrett en Badajoz.




Kenny Garrett, Alto and Soprano Saxophones
Kona Khasu, Bass
Johnny Mercier, Organ
Justin Brown, Drums


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Kenny Garrett no dejó indiferente a nadie el sábado en Badajoz. Entre el variopinto público que asistió al concierto hubo alguno que no aguantó y se marchó a la mitad, el resto disfrutamos de un buen espectáculo. Para empezar mencionaremos lo que menos nos gustó.
En primer lugar no estuvo a la altura de la gala el sonido, con unos técnicos en la mesa que no se percataban de que el teclado o el bajo no se oían aunque los músicos se lo pidieran haciendo tales señas que sólo les faltó ponerse de rodillas, o que, cuando el bajista salió de la escena, dejaron el amplificador encendido de manera que fue acoplándose hasta tapar el sonido del grupo con un zumbido, pese a que el músico se lo había advertido previamente con señas. ¿Cómo se puede organizar un festival de esta categoría con unos técnicos en la mesa incapaces de interactuar con el grupo y estar atentos a lo que pasa?
El bajista fue el músico que menos me gustó. No es que lo hiciera mal, pero creo que no estaba a la altura del resto.
Kenny Garrett es un sensacional saxo alto, un gran intérprete que ha tocado con los mejores del jazz, pero no es un músico que tenga una idea musical y que sepa plasmarla con su grupo, como hizo el jueves Terence Blanchard. Eso se nota, por ejemplo, en su obsesión por el crescendo, una forma musical con la que consiguió sus mejores interpretaciones con Miles Davis, y que ha convertido en un sello de la casa. De la misma manera que con Roy Hargrove, pudimos escuchar distintas músicas bien interpretadas: góspel de iglesia, (sobre todo en el teclado), un funky muy fuerte y eficaz, experimentación libre, incluso con piano y saxo soprano, una especie de suite sobre música popular americana (blanca), que recordaba a Aaron Coplan. El ritmo trepidante de Justin Brown en la batería y los solos enérgicos de Kenny Garrett en el saxo alto fueron lo mejor del concierto. Al final el saxofonista se metió al público de tal manera que se dedicó a interactuar con él durante la última media hora, proponiendo tocar las palmas, después aplaudir y vuelta a empezar con su funky vigoroso.

13 nov. 2009

Terence Blanchard en Badajoz


De cómo el López se llenó de helicópteros.
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DIGRESIÓN
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1 La hermana de una amiga se había casado con un afroamericano y tenía dos hijos, a la sazón dos adolescentes mulatos, que vinieron a la ciudad un verano a pasar unas vacaciones. Estando en el chalet que mi amiga tenía en el campo, vimos un incendio en un sembrado que los bomberos trataban de apagar con diligencia. Uno de los sobrinos de mi amiga, que hablaban el español que le había enseñado su madre, nos contó que en su país cuando había un incendio así acudían con helicópteros para apagarlo. La historia reflejaba el típico chovinismo de los norteamericanos que se creen vivir en el mejor de los mundos posibles.
2. La anécdota la hubiéramos olvidado si no fuera porque al poco tiempo (tal vez el verano siguiente, el del 2005), se produjo el huracán Katrina que desbastó Nueva Orleans y, de manera especial, los barrios negros donde vivía la gente pobre de la ciudad. Se habló de más de mil muertos, pero todo estuvo oculto tras un manto de censura impuesto por el gobierno de George W. Bush.
No apareció ningún helicóptero. La ayuda del gobierno tardó más de cinco días en llegar y sólo se produjo porque la gente, que lo había perdido todo y carecía de ayuda humanitaria, empezó a asaltar los comercios. Entonces fue cuando el gobierno acudió a Nueva Orleans: a defender la economía de mercado y el derecho de propiedad. Los helicópteros llegaron, pero eran de la policía y del ejército para garantizar que “esos malditos negros” no robaran en los supermercados.
3. Entre los últimos trabajos del compositor alemán Karlheim Stockhausen está el Helikopter-Streichquartett , un cuarteto de cuerdas que precisa de un helicóptero para cada uno de los músicos y que forma parte de su ópera Mittwoch aus Licht. Con estas exigencias la pieza se ha realizado pocas veces pero, aún así, ha sido interpretada en Amsterdam, Salzburgo y Braunschweig.
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CONCIERTO.
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4.
Terence Blanchard: trompeta
Walter Smith: saxo tenor
Fabián Almazán: piano
Derrick Hodgen: bajo eléctrico y contrabajo
Kendrick Scott: batería
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Terence Blanchard nació en Nueva Orleans, lo mismo que el jazz, y su último disco se llama A Tale of God’s Will (A Requiem for Katrina). Cuando anoche salió a la escena del López la sección rítmica de Blanchard nadie podía esperar que fuera a suceder nada extraordinario. Habíamos disfrutado la noche anterior con Roy Hargrove y todo parecía indicar que ese concierto era difícil de superar.
Uno le ha oído en varios discos anteriores y tiene una buena opinión de él. Se trata de un buen instrumentista, tal vez el trompetista con más talento de las nuevas generaciones. (Ahora que no me oye Wynton Marsalis). El concierto se inicia con un solo del contrabajo al que al poco arropan sutilmente la batería y el piano. Tras unos compases, entran en escena el tenor y la trompeta de Terence Blanchard y para entonces te das cuenta de que el Teatro se ha llenado de helicópteros que revolotean por toda la sala y no te explicas como pueden estar ahí sin que se toquen las hélices.
5. El concierto que dio anoche el grupo de Terence Blanchard en Badajoz es la música más seria que se ha escuchado aquí en mucho tiempo. No es que sea música incidental sobre New Orleans, Terence Blanchard le ha respondido a la tragedia, a la muerte y a la ignominia con lo único que tiene: el jazz.
Se trata de jazz de verdad, auténtico, sin engaños. Aunque se dedique a jugar con efectos electrónicos, como cuando produce ecos de su trompeta y juega a combinarlos con el sonido que sale de ella en ese momento. Sus entretejidos solos con el tenor Walter Smith son una auténtica maravilla. El joven pianista cubano Fabián Almazán es una sorpresa por su sabiduría musical y delicadeza, su fraseo prodigioso y rápidas improvisaciones.
El contrabajista inglés Derrik Hodgen es el respaldo rítmico y armónico que cualquiera querría tener detrás. Lo mismo que el batería Kendrik Scott.
Emoción, inteligencia, sabiduría. Jazz en estado puro, sin trampa ni cartón. Música.
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Es verdad que Blanchard está en la línea actual de reivindicación de la ortodoxia del jazz. Pero para ello, se planta en lo mejor de la tradición moderna: ese periodo que va de 1959 (Kind of Blue) hasta la aparición del jazz eléctrico. Es cierto que al electrificarse el jazz se dedicó a trabajar aspectos del material musical que tenían relación con las nuevas posibilidades instrumentales y sonoras que la electrónica brindaba, dejando atrás un magnífico desarrollo que no había hecho más que empezar. Blanchard toma posición en aquella época que podía estar representada por Sorcerer de Miles Davis y trabaja con la música que empezaban a hacer el trompetista con Tony Williams en la batería, Ron Carter en el contrabajo, Wayne Shorter al saxo (y dirigiendo musicalmente el grupo) y el pianista Herbie Hancock. Pero el quinteto de Blanchard hace su música, no copian de aquella otra, simplemente se olvidan de los instrumentos electrónicos y continúan una evolución que se interrumpió de forma repentina.
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12 nov. 2009

Roy Hargrove en Badajoz


Los organizadores del festival de jazz de Badajoz nos ofrecen en el tríptico de presentación una buena introducción de Roy Hargrove, pero no nos dan información ninguna sobre su quinteto. Hemos buscado en internet y hemos averiguado quienes son, además ofrecemos alguna página web de información sobre algunos.

ROY HARGROVE tr.
http://es.wikipedia.org/wiki/Roy_Hargrove
JUSTIN ROBINSON s.a. http://www.allaboutjazz.com/php/musician.php?id=10761
JOEL HOLMS pi http://joelholmes.com/news/?lp_lang_pref=en
AMEE SALEM cb.
MONTEZ COLEMAN ba.
http://www.cduniverse.com/search/xx/music/artist/Montez+Coleman/a/Montez+Coleman.htm

Roy Hargrove es un buen instrumentista como lo son los miembros de su grupo. Estas nuevas generaciones de músicos de jazz saben hacer de todo. Quiero decir que en un tema pueden sonar al grupo de Charlie Parker y en el siguiente a Miles Davis, Clifford Brown, Ornette Coleman, hacer un buen número de jazz latino o sonar como un grupo de iglesia haciendo Gospel.
El concierto de ayer en el Teatro López de Ayala empezó muy bien aunque el grupo sonaba algo frío. Poco a poco se fue calentando el ambiente, tanto en los temas bop como en alguna balada. El clímax llegó cuando se introdujeron en el jazz latino, en la balada que Hargrove hizo con fliscorno y en los números finales llenos de fuerza y expresividad. Al final la música fue lo bastante buena para que disfrutara todo el mundo.
Roy Hargrove estuvo bien aunque le hemos visto meterse en mayores profundidades armónicas cuando le escuchamos con el respaldo de Herbie Hancock en el piano.
El saxo Justin Robinson, en ocasiones en la estela de Coltrane, iba un poco por libre pero sonaba bien.
Joel Holms en el piano mostró un buen fraseo, buen sentido melódico y armónico en la improvisación.
Amee Salem es un bajo contundente, como debe ser, al tiempo que creativo. Se quedó sin una cuerda y así hizo los últimos temas.
Montez Coleman es un batería de gran sentido del ritmo y que trabaja con ricas texturas de percusión. Tuvo la delicadeza de no cansarnos con ningún solo de batería interminable.
En general buenos instrumentistas más dedicados a hacer música que ostentación de su técnica.

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11 nov. 2009

Biblioteca: Ruído eterno


Efectivamente, el libro de Alex Ross sobre la música del siglo XX era un libro de obligada lectura. Presenta la música del siglo desde una perspectiva histórica y social, casi diría de una manera periodística, como si asistiéramos a los acontecimientos musicales en tiempo presente. Por otra parte los criterios del autor son los que siempre hemos defendido aquí: una apertura de los oídos a todo lo que suena y tiene algo nuevo que decir, sin caer en prejuicios académicos. Asistimos al estreno de Salomé de Richard Strauss, conocemos los últimos años de la vida de Mahler y su viaje a los EE.UU. Vivimos la euforia de la primera postguerra y las crisis de los años treinta reflejadas en las biografías, en los posicionamientos de los autores ante la vida. Hasta llegar a los años trágicos del III Reich y de Stalin y el estallido de la hecatombe. Asistimos a el enfrentamiento dialéctico entre modernistas y populistas, entre conservadores o quienes propugnan una evolución moderada de las tradiciones y revolucionarios, entre atonales y armónicos, subjetivistas y objetivistas y, finalmente, al florecimiento de todas las posibilidades en la era postmoderna con que acaba el siglo.

10 nov. 2009

Roy Hargrove: presentación

9 nov. 2009

Ultima hora.


Voy por la calle y, al pasar junto a un comercio, me encuentro con un gran cartel que anuncia el festival de jazz de Badajoz. Me quedo atónito al comprobar que el susodicho empieza el miércoles y que ofrece:
Roy Hargrove Quartet, un magnífico trompetista que ha aprendido de los mejores, (lo he visto en algún video con Herbie Hancock y Michael Brecker) descubierto por Wynton Marsalis, que tocará el jueves.
Nada menos que Terence Blanchard para el viernes, uno de los mejores trompetas, compañero también de Wynton Marsalis y un prodigio en el jazz.
Miguel Zenon Quartet, que parece que es un buen saxo alto portorriqueño (al que no he oído aún).
Last but not least, Kenny Garrett, el saxo y flauta de Miles Davis, (con el que le vi en Madrid en los años ochenta), el maestro de los crescendos en blues.

Está visto que estos festivales los cogen al vuelo de lo que queda libre de los grandes festivales de otoño en Madrid y Barcelona y no les queda tiempo ni para promocionarlo, porque en otro caso no entiendo que esto no se haya sabido hasta ahora.