30 nov. 2009

Lindberg en Badajoz.


Asistir a los conciertos de la Orquesta de Extremadura suele deparar sorpresas agradables.
El pasado fin de semana tuvimos la suerte de ver en el escenario al trombonista Christian LIndberg, que está considerado como la máxima autoridad mundial en el manejo del instrumento. Solo por eso merecía la pena el concierto, pero es que además, Ricardo Casero también se portó como un virtuoso al trombón y tuvimos el estreno mundial de una obra del también sueco, (como Lindberg), Jan Sandstrom. La obra es un encargo para promover a Cáceres como capital europea de la cultura en 2016 titulada Ecos de eternidad y recrea el sonido de las cigüeñas, así como el carácter ancestral de la cultura extremeña.
Siempre es interesante escuchar música del siglo XXI en el escenario del Palacio de Congresos de Badajoz. La obra, por lo demás, resultó interesante y gustó, especialmente por la interpretación de los virtuosos. Es un trabajo muy del momento, que refleja el eclecticismo reinante entre los compositores actuales. Un pulso entre tonalidad y atonalidad, cierto minimalismo, efectos de cualquier tipo de carácter expresivo,” golpes de orquesta” al unísono bien interpretados, un rico collage de estilos y libertad total para moverse con la orquesta y los solistas.
Además de intérprete, Lindberg se manifestó como un gran director. El público quedó realmente encantado en la segunda parte cuando dirigió la Obertura Helios de Nielsen y la segunda sinfonía de Sibelius, cerrando así una noche de compositores nórdicos y sumándose al actual momento de reivindicación del finlandés tras el olvido al que lo sometieron las vanguardias de la posguerra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La orquesta sono como nunca, un crack este sueco.

manuel larios dijo...

Desde luego. Se me olvidó mencionar a la orquesta. Acostumbrados a lo bien que suena no nos sorprende nada. Pero sí, estuvo realmente bien, bajo la dirección de Lindberg.