18 may. 2012

Thelonious Monk y Paco Toronjo.







El estilo rítmico entrecortado de Thelonious Monk es único. Se basa en una línea melódica que es la consecuencia de una economía extrema. A menudo comparo esta forma melódica con la que utilizaba al cante Paco Toronjo en sus últimos años. Los fandangos son un cante andaluz, propio de Huelva, que puede ser flamenco o no, según el estilo de quien los interpreta. En todo caso, suele presentar una marcada tendencia hacia los melismas, es decir, la línea melódica básica está muy adornada con numerosas notas de paso que se encajan entre las notas que podemos llamar básicas de la melodía. Así cantaba Toronjo los fandangos cuando era joven. Sin embargo en su vejez, esos complicados melismas que a menudo se hacen con saltos importantes en la altura de las notas y exigen poseer una gran habilidad a quien los canta, eran muy difíciles para un hombre mayor con la voz muy gastada. Supongo que de forma progresiva e intuitiva, Toronjo fue eliminando melismas, hasta que al final de su carrera sólo cantaba las notas fundamentales de la melodía. Esto, que parece muy fácil, pone de manifiesto que Toronjo tenía una gran inteligencia musical, pues se trata de una cuestión de economía en la que se da prioridad a una parte sobre el resto de la línea melódica y que requiere de una toma de decisiones en la que se juega la permanencia de lo que podríamos llamar el sentido de la melodía o su disolución en otra diferente, seguramente menos eficaz.  De hecho, se trata de utilizar medios limitados inteligentemente, lo que es mucho más atractivo que el simple derroche de facultades que proporciona un cuerpo joven y poderoso.
Tal vez en el caso del pianista de jazz Thelonious Monk se daban algunas circunstancias parecidas a las que hemos mencionado en el cante de Toronjo. Cuentan las crónicas, véase la entrada de la Wikipedia, (a ser posible en la versión inglesa), que Thelonious Monk no fue un pianista con una carrera al uso. Si bien su familia se trasladó a Nueva York y tuvo un apartamento en una zona agradable de la ciudad, (243 West 63rd Street, zona hoy llamada Thelonious Monk circle), cerca de Broadway y del Central Park, justo en las traseras del Lincoln Center y la Julliard School of Music, donde vivió toda la vida, lo que nos hace pensar que pertenecía a una familia con posibles, su educación musical no fue la mejor para un pianista. Dicen que aprendió de las clases que recibía su hermana pero fue siempre un autodidacta, ni siquiera se graduó en la prestigiosa High School en la que estudió: la Stuyvesant High School. Su adolescencia la pasó acompañando a un predicador evangelista que recorría el mundo para transmitir la palabra de los evangelios adornada con el órgano de iglesia del joven monje (Monk). Conociendo su música posterior, es fácil imaginar la huella que ese trabajo dejó en su técnica al piano, trabajo en el que acompañaría los recitativos del pastor con series de acordes entrecortados de forma similar al recitativo seco del barroco de las primeras óperas. Hacia los veinte años de edad empezó a sustituir el órgano por el piano y a frecuentar locales donde se tocaba jazz. Gustaba de pianistas como Duke Ellington que destacaban más por sus ideas musicales más que por su habilidad técnica. Su paso por el Minton’s Playhause le sirvió para estar entre los pioneros del be-bop, aunque muchos de aquellos músicos que participaban en sus jam sesions han afirmado que Monk era más una fuente musical para todos que alguien que tomara prestadas las influencias de otros.
Siempre me llamó la atención la poca presencia de Monk en las grabaciones clásicas de aquellos años. Recientemente he sabido de un episodio que pudo estar en el origen de ello. En una redada policial se negó a acusar a Bud Powell, quien sí era consumidor habitual de narcóticos, por lo que la policía detuvo a Monk. Le prohibieron tocar en locales donde se dispensara alcohol y tuvo que tocar fuera de los circuitos habituales durante la primera mitad de los años cincuenta. Después vendría el reconocimiento público y las colaboraciones con John Coltrane, Johnny Griffin y las giras que hizo en los años sesenta con el saxo de Charlie Rouse.
Además de ser un autodidacta y de haber sido apartado de los escenarios donde se desarrollaba el jazz a principios de los años cincuenta por medio de una prohibición policial, hay una tercera circunstancia que hace de Monk una personalidad diferente: padecía una enfermedad mental. En la Wikipedia inglesa se menciona este suceso, por lo que lo traducimos aquí: 

El documental “Thelonious Monk, Straight, No Chaser” (1988), atribuye el comportamiento estrafalario de Monk a una enfermedad mental. En la película, el hijo de Monk, T.S. Monk, dice que su padre a veces no lo reconocía y afirma que Monk fue hospitalizado en varias ocasiones debido a una enfermedad mental no especificada que se agravó en la década de 1960. No hay informes o diagnósticos, o no se dieron a conocer nunca, pero se sabe que  a menudo Monk  se volvía extremadamente excitado durante dos o tres días, pasando después de estos periodos a un estado en el que se retiraba y dejaba de hablar por completo. Los médicos recomendaron la terapia por electro-chock como una opción de tratamiento para la enfermedad de Monk, pero su familia no lo permitió, prescribiéndole  antipsicóticos y litio en su lugar. Otras teorías abundan en este tema. Leslie Gourse, autor del libro Straight, No Chaser: la vida y el genio de Thelonious Monk (1997), informa que al menos uno de los psiquiatras de Monk no pudo encontrar pruebas de depresión maníaca o esquizofrenia. Otro médico sostiene que Monk fue mal diagnosticado y los medicamentos prescritos durante su estancia en el hospital pudieron haber causado un daño cerebral.
Debido a que su salud comenzó a declinar, los últimos seis años de Monk los pasó como huésped en la casa de Nueva Jersey de su antigua patrona y amiga, la baronesa Pannonica de Koenigswarter, que también había atendido a Charlie Parker durante su última enfermedad. Monk no tocó el piano durante todo este tiempo, (a pesar de que siempre había alguien presente en su habitación), y habló con pocos visitantes. Murió de un derrame cerebral el 17 de febrero de 1982 y fue enterrado en el Cementerio Ferncliff en Hartsdale, Nueva York.”

De modo que tenemos un pianista con muy poca formación académica, más bien autodidacta, un músico que en su adolescencia pasa horas tocando el órgano en la iglesia y que, después de la II Guerra Mundial, está en la escena en la que nace el nuevo jazz, el be-bop. Que es apartado de los circuitos por una decisión policial injusta y que además sufre una grave enfermedad mental que, tal vez, hace que su cerebro funcione de forma diferente al de la mayoría de sus congéneres. No sé si todo esto habrá influido en la personalidad del músico, (nunca lo sabremos), pero lo que sí es cierto es que se trata de uno de los músicos más originales del jazz de la postguerra y lo más curioso: a pesar de que no era un virtuoso del piano, sus mayores admiradores han sido siempre los músicos profesionales.

En un curioso video de YouTube le vemos saludando a Teo Macero, (el que fuera productor de la CBS, el que produjo los mejores discos de Miles Davis), interpretando después "ugly beauty".  

En el otro video, de la película Flamenco de Carlos Saura, vemos a Toronjo, que es el segundo que canta, con el peculiar estilo de cantar fandangos que desarrolló en su vejez.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es cierto. Se parece el cante de Toronjo a la forma de tocar el piano de Monk.

Adolfo Portillo dijo...

Buena entrada, Manolo. No la había visto, me ha encantado.

manuel larios dijo...

Me alegro, porque comparar la forma de ejecución de estos dos músicos tan diferentes me ha venido interesando desde hace tiempo. Por eso me documenté un poco sobre Monk.