15 jul. 2008

Jazz Ambasadors


Tras el fracaso de las nefastas políticas seguidas por la totalidad de los países de Europa desde la formulación de la doctrina del imperialismo, a finales del siglo XIX, hasta la destrucción final de la Alemania nazi, a manos de la aviación norteamericana y soviética, ambos países pasan a gobernar el mundo sorprendentemente solos tras la desolación en que ha quedado la mayor parte de la humanidad. En ese momento se trata de asegurar la supremacía de uno de los dos grandes poderes frente al otro y el campo de batalla son los países que serían llamados del tercer mundo. El gobierno de los EE.UU. aprovecha la sociedad multirracial que empieza a emerger para promocionarse en estos países y, qué mejor equipo para ello, que el que ofrece el colectivo multirracial del jazz.
En las fotografías que ofrece el
New York Times sobre estos emisarios imperiales, destacamos ésta en la que se ve a un atento Duke Ellington aprendiendo de músicos hindús que sorprendidos por la presencia del norteamericano tañen sus instrumentos con indisimulada timidez.
En la época el Jazz era aún una música de baíle. Nada más (y nada menos).



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