25 jul. 2012

Carta de Santiago Kastner a Juan Pérez Ribes.

El maestro Juan Pérez Ribes me ha pasado una carta que le dirigió don Macario Santiago Kastner, uno de los más grandes musicólogos ibéricos. Aunque inglés de nacimiento, trabajó en España y Portugal sacando a la luz, interpretando e investigando sobre la música antigua de la península. La carta manuscrita dice así: 

Lisboa, 9-XI-89

Querido amigo Don Juan Pérez Ribes.

Agradezco en el alma su regalo de la preciosa edición de "Villancicos y canciones extremeñas". Ha realizado Ud. un trabajo magnífico, de enorme utilidad tanto artística como científica y hago votos de que será aprovechado como merece. 
Aquí tienen los coros un repertorio digno de ser escuchado en todas partes. Especialmente interesantes la "Nana" y la "Rondeña de Orellana". Mi enhorabuena muy cordial y celebro que continuará esa labor con ánimo y entusiasmo. Ojalá repetirá Ud. su visita a esta para poder reanudar nuestra charla. 
Para hoy los mejores saludos y abrazo muy afectuoso de su [   ] amigo

Macario Santiago Kastner. 

Aprovechando la ocasión, hemos buscado la página de don Macario Santiago Kastner y la hemos encontrado aquí : http://santiagokastner.com

En la página de Santiago Kastner se puede leer una entrevista en inglés que reproducimos en una rápida traducción. 


El uno de julio de 1984, la Universidad de Coimbra, una de las más antiguas de Europa y, desde luego una de las más veneradas en Portugal, le otorgó su máxima distinción, el título de Doctor Honoris Causa, al renombrado musicólogo e hispanista Macario Santiago Kastner. Este honor, concedido inmediatamente después de que la Fundación Juan March de Madrid le dedicara un homenaje en enero de 1983, era la coronación de cincuenta años de actividad musical en la Península Ibérica como instrumentista, musicólogo y pedagogo. Macario Santiago Kastner fue sin lugar a dudas una de las figuras más importantes en el desarrollo de la investigación musicológica y la promoción de la música ibérica más antigua. A él se debe la publicación de las obras para tecla de Francisco Correa de Arauxo, Manuel Rodríguez Coelho, Pedro de Araújo y Carlos Seixas, entre otros. Sus biografías de Carlos Seixas, Antonio de Cabezón, Antonio Carreira y Pedro de Araujo, y los innumerables artículos que publicó en las principales revistas musicológicas de Europa contribuyeron de una manera decisiva a la promoción de la música ibérica al mundo entero. A través de su intensa actividad pedagógica formó a muchos musicólogos y músicos hoy activos en la península y en otros países. Por último, podemos afirmar sin lugar a dudas que fue uno de los auténticos pioneros del clavicordio, así como un ardiente amante de este instrumento que siempre tuvo consigo y que tocó diariamente a lo largo de toda su extensa carrera.
                Esta entrevista fue realizada originalmente para ser publicada en una publicación española. Sin embargo, el artículo nunca fue impreso y apareció, póstumamente, en inglés, pudiéndose apreciar en él una pequeña muestra de la fascinante personalidad de uno de los músicos, investigadores y teclistas con quien estamos más en deuda.

B.B. Usted ha vivido en la Península Ibérica durante más de cincuenta años y ha jugado un papel tan esencial en su vida musical que a menudo se olvida que usted no ha nacido aquí. ¿Podría usted contarnos algo de su infancia y sobre las causas que le llevaron a trabajar en el terreno de la música?

M.S.K. Nací en Londres donde mi padre regentaba una compañía dedicada a la fabricación de pianos y pianolas desde 1903. También había abierto un comercio localizado en una de las calles principales de la capital, en el que no sólo vendía sus pianos sino también algunos de los de las principales marcas continentales. Por lo tanto entré en contacto muy pronto con músicos y constructores de instrumentos musicales. Teniendo un talento natural para la música y un oído perfecto, parece lógico que desde muy joven estuviera interesado en todo lo relativo al arte sonoro. Incluso antes de saber leer y escribir pasaba horas improvisando al piano. Como quiera que improvisar sin dirección y careciendo de método y disciplina es algo peligroso, me pusieron un profesor de piano muy pronto quien me inició en el solfeo y dirigió mis primeros ejercicios sobre el teclado.

B.B. ¿Hablaba fluidamente varios idiomas desde su más tierna infancia?

M.S.K. Si, mis padres consideraban que dominar varios idiomas era muy útil y nos pusieron a mí y a mis dos hermanas una nurse inglesa, una Fräulein alemana y una mademoiselle francesa. Hablábamos holandés en casa y posteriormente aprendí español, catalán, italiano y portugués.

B.B. ¿Estaba algún miembro de su familia interesado en la música antigua y/o conectado de alguna manera con el renacimiento de la música antigua que inició en Inglaterra Arnold Dolmetsch?

M.S.K. No, pero durante un viaje de París a Londres mi padre se encontró por casualidad con Wanda Landowska y la ayudó a pasar su clavicordio Pleyel a través de las aduanas inglesas.

B.B. ¿Cómo evolucionaron sus estudios musicales y cuando empezó su interés por la música antigua?

M.S.K. Después de Londres continué mis estudios musicales en Amsterdam, Barcelona, Berlín, Leipzig y París. Siempre tuve un gran interés por la música de todos los periodos. Sin embargo, fue hacia 1925, no recuerdo el año exacto, cuando visité las oficinas y talleres del famoso Paul de Witt en Leipzig, propietario de una publicación dedicada a la construcción de instrumentos musicales que era a su vez coleccionista de instrumentos históricos. Así pude contemplar y tocar algunos preciosos clavicordios de los siglos XVII y XVIII. De repente y de modo permanente quedé prendado del clavicordio.

B.B. ¿Simultaneó estos estudios con su trabajo como constructor de pianos en la firma de su padre?

M.S.K. Si. Mis estudios musicales, teóricos y prácticos, se produjeron al tiempo que aprendía a fabricar pianos tanto en la fábrica de mi padre como en otras de gran reputación.

B.B. ¿Cuándo terminó de trabajar para la empresa familiar?

M.S.K. Sucedió en 1930 cuando numerosos fabricantes de pianos y pianolas cesaron su actividad a causa de la guerra y del aumento de la moda de los gramófonos, las grabaciones y la radio, que redujeron considerablemente el interés por el piano y por la música hecha en casa.

B.B. ¿En que forma fue útil su aprendizaje para su carrera de musicólogo?

M.S.K. Pienso que los músicos deberían conocer todo sobre sus instrumentos, su historia, su fabricación y sus características. De la misma manera que los organistas suelen tener un amplio conocimiento del órgano, cualquier instrumentista debería conocer la naturaleza y los secretos de su propio instrumento.

B.B. ¿Qué es lo que provocó su interés por la música ibérica y en especial por la música antigua de esa parte concreta del universo?

M.S.K. Mis numerosos contactos con las culturas española y portuguesa y mis relaciones personales, comerciales y profesionales con gente de la península. Mi interés por la civilización del Renacimiento, el Manierismo y el Barroco también me dirigió hacia la música antigua de muchos países.

B.B. ¿Cuándo empezó usted a dar conciertos y con qué instrumento?

M.S.K. En 1932. Toqué clavecín, clavicordio y piano. En el piano me dediqué al romanticismo, el impresionismo y expresionismo musical con cierta predilección por Federico Monpou, Déodat de Séverac, Max Reger y Alban Berg. Uno debe conocer y entenderlo todo.

B.B. ¿Cuándo empezó a especializarse en la interpretación de música antigua y renunció al repertorio clásico?

M.S.K. Probablemente hacia 1945. Aunque seguía tocando a Brahms, Schubert, Bading y Hindemith en público.

B.B. ¿Cuál era el estado de la investigación musicológica en la península cuando usted empezó a trabajar en ella?

M.S.K. Estaban los trabajos de eminentes musicólogos como Felipe Pedrell, Asenjo Barbieri, Hinginio Anglés, Ernesto Vieira, Sousa Viterbo y Sampayo Ribeiro.

B.B. ¿Cómo empezó usted?

M.S.K. Con alguno de los principales mentores de la musicología, en especial Don Higinio Anglés en Barcelona.

B.B. ¿Cuáles fueron las principales dificultades encontradas en aquella época en la que los medios de transporte y de comunicación eran aún tan limitados?

M.S.K. Ocasionalmente, debido a la falta de comunicación entre provincias y ciudades, los viajes eran complicados, sin embargo con voluntad y energía todos los obstáculos se superaban.

B.B. ¿Como se las arregló para continuar con su actividad durante la Guerra Civil y durante la II Guerra Mundial?

M.S.K. A pesar de las muchas dificultades continué trabajando.

B.B. ¿Cuáles fueron los hitos principales de su investigación?

M.S.K. Cabezón, Correa de Arauxo, Antonio Carreira, Carlos Seixas, Rodrigues Coelho, Ascanio Mayone, Arnold Schlick.

B.B. ¿Cuándo y en qué lugar empezó usted a enseñar?

M.S.K. En Lisboa en 1934.

B.B. ¿Tocaba el clavicordio, dónde, cuál fue la respuesta del público hacia un instrumento tan poco conocido entonces?

M.S.K. Inicialmente tocaba el clavicordio y el clavecín o mejor alternando el piano y el clavicordio hasta que el público, con el desarrollo y la publicación de la música del pasado, se acostumbró a las ducles sonoridades del clave. Hoy día se puede dar un recital completo al clave sin que los oyentes se sientan frustrados.

B.B. Leyendo muchos de los libros y artículos que usted ha publicado uno se asombra de lo inusualmente amplio vagaje cultural, y de su habilidad para encontrar siempre paralelismos entre las diferentes artes y en medio de la influencia de factores económicos y geográficos distintos. ¿Puede usted decirnos algo más sobre su filosofía en este contexto?

M.S.K. Uno debe tener una amplia perspectiva cultural; demasiada especialización me parece algo muy peligroso. Los escritos deben ser informativos y transmitir las experiencias del autor.

B.B. ¿Qué queda por hacer en el campo de la investigación musical de la península?

M.S.K. La investigación histórica está prácticamente terminada. Ahora es el tiempo para la sistematización y el análisis preciso de muchas obras con el propósito de definir qué es autóctono en la música ibérica y qué se puede atribuir a una influencia extranjera.

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