25 may. 2012

My favorite things II




Todos tenemos algunas “cosas favoritas” a las que acudimos cuando no nos encontramos bien y que nos ayudan en la aflicción. Para mí, una de esas es “My favorite things” en la versión que John Coltrane grabó en su álbum con Atlantic de 1.961. Supongo que las armonías de cuartas serían lo que más le interesó a Coltrane de este tema  y lo que le inclinó a decidir versionarlo. 

La estructura es una curiosa mezcla de ejecuciones del tema, distintas variaciones del mismo e improvisaciones sobre el modo. Podría ser algo del tipo:
saxo TEMA variación 1 TEMA improvisación 1 TEMA variación 2 improvisación 2
piano TEMA variación 1 (en acordes) improvisación 1 (corcheas) TEMA  
flauta improvisación  TEMA
saxo improvisación 3 TEMA variación 3 improvisación 4 (aguda en corcheas) TEMA variación 4 improvisación 5 variación 5 coda final.

La estrategia armónica de Eric Dolphy consistía en crear una melodía totalmente cromática pero manteniendo siempre un centro tonal al que vuelve en los momentos clave, en las cadencias.
El piano de McCoy Tyner hace un solo a base de repeticiones de acordes, en especial en la versión grabada en su día en el disco, que crea una atmósfera increíblemente etérea, lo que alguien ha definido como música sufí para derviches.    
La última improvisación de Coltrane la construye con notas que alternan dos octavas diferentes, con lo que parece que estuvieran sonando dos saxos a la vez.
En este tema, (y en el álbum del mismo nombre), Coltrane rompe con la tradición del Bop, trabajando en un sonido diferente y en un “ethos” distinto al tradicional. Busca un sonido abierto, claro, luminoso y excitante, (basado en la armonía por cuartas), que crea un ambiente de cierto misticismo, orientalizante y de exultante felicidad. Por otra parte, rescata el uso del saxo soprano, que se había perdido para el jazz, y lo vuelve a poner de moda en muchos saxofonistas que siguen sus pasos y le imitan, como Wayne Shorter y tantos otros.
 
Con este tema se inicia también el acercamiento al mundo musulmán que entonces empezaba a ser parte de la cultura afroamericana por influencia de Malcolm X y la Nación del Islam. Este acercamiento tuvo su culminación en el disco “A love supreme”, una obra maestra de Coltrane. La disciplina religiosa musulmana le sirvió de ayuda en su lucha contra la adicción a la heroína, pero en 1967 murió de cáncer de higado.

2 comentarios:

Juan dijo...

Justo el próximo 17 hará 45 años. Pero si hay un músico inmortal, tiene que ser Coltrane, no solo por su música grabada tanto en estudio como en directo ( y creo que Manuel tiene casi toda) sino sobre todo por su influencia que ha teñido el sonido de casi todos los saxos

Juan dijo...

Justo el próximo 17 hará 45 años. Pero si hay un músico inmortal, tiene que ser Coltrane, no solo por su música grabada tanto en estudio como en directo ( y creo que Manuel tiene casi toda) sino sobre todo por su influencia que ha teñido el sonido de casi todos los saxos