13 ago. 2010

Brisas del verano.

A George Benson le dijo una vez Quincy Jones que si quería triunfar no tocara canciones tristes y, como de esto sabe un montón el que fuera productor de Michael Jackson que se hizo rico a su lado, pues siguió su consejo.

La música de Benson es el paradigma de la música negra comercial en EE.UU. Lo puede comprobar cualquiera que escuche las emisoras de radio de las bases americanas en Europa. Hay que reconocer que es un hortera de cuidado, con esos arreglos que hace, siempre con un fondo como de sintetizador haciendo cuerdas, (o con cuerdas de verdad), la sintonía de la felicidad que no desentonaría en el “Barco del amor” de aquella serie americana, cantando como un romántico para enamorar a jovencitas adolescentes…

El problema es que no conozco ningún guitarrista mejor que él. Hay discos enteros que están hechos de canciones casi sin partes instrumentales, pero hay veces, como aquí, en que se le puede oír tocando la guitarra de jazz como nadie, ni Pat Metheny, ni Mike Stern, ni John Scofield. Nadie la toca como George Benson.

Una pena.

George Benson ha estado en el Festival de Jazz de San Sebastián y cuentan las crónicas que durante un ratito tocó la guitarra maravillosamente.




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