13 nov. 2008

¡Dios que buen vasallo! ¡Si hobiese buen Señor!

La frase del anónimo cantar del Mío Cid viene al caso por el concierto que dio ayer Nicholas Payton en el Teatro López de Ayala en el marco del festival de jazz. Efectivamente, los chicos habían tocado en Zürich el día anterior porque ya está en YouTube un video de su actuación del martes. Se les vio algo cansados y faltos de concentración. Sólo al final parece que hilvanaron un poco los temas y calentaron algo la actuación. La verdad es que en el video de Zürich se les ve igual de aburridos. Me queda la duda de si están faltos de vitaminas y oligoelementos o es que les aburre su trabajo. El caso es que parecen funcionarios tocando jazz.
El público los acogió fríamente hasta que los solos de batería y percusión elevaron la temperatura del local. En síntesis parecen muy buenos músicos para tan poca música. La gente se aburría y algunos pensaban que esto del jazz es así. Los que sabemos que no es así, echábamos de menos un líder en ese grupo. La base rítmica es muy buena, pese a que se trata de músicos muy jóvenes. La batería y la percusión bien conjuntadas y con el apoyo firme del contrabajo y el piano de Payton crean un fondo que ya quisieran para sí muchos buenos improvisadores. Pero Payton es un tipo que no sabe si es pianista o trompetista, porque se reparte al cincuenta por ciento entre los dos instrumentos. Toca la trompeta sentado porque, en ocasiones, tiene una mano en los pistones y la otra dando acordes al teclado. Todo ello crea una buena base, como digo, pero se echa de menos que alguien se comprometa a fondo en la improvisación.
Me he divertido más con peores músicos pero esto del jazz se está poniendo así, como ya dije.


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