4 dic. 2007

El espíritu de la colmena



El mayor déficit de nuestra transición política fue, tal vez, la inexistencia de un juicio crítico al franquismo. No me refiero a una intervención judicial que pusiera en la cárcel a sus responsables (aunque lo merecieran) sino a una revisión crítica que pusiera en claro el comportamiento de las personas en aquel régimen antidemocrático. Como aquello no se hizo, están los franquistas ahora haciendo la revisión de la historia negando lo evidente y afirmando cosas sin fundamento.
Hacer comentarios en un blog tiene la gran ventaja de que nadie o casi nadie te lee con lo cual el nivel de exigencia que uno se impone no es muy alto. Escribir en una revista, aunque sea electrónica, como Mundo Clásico, debería suponer un mayor nivel en lo que a rigor informativo se refiere. No quiero decir que Beatriz López Suevos sea una franquista que quiere manipular la historia, pero sí afirmo que no debe de estar muy informada cuando afirma en su artículo en Mundo Clásico lo siguiente hablando de las vanguardias de la llamada generación del 51:
“En España, como está sobradamente demostrado, al patrocinio de la CIA se une el interés del régimen de Franco en promover y difundir este tipo de música en perjuicio de otros estilos compositivos, otorgando incluso cargos de alta confianza política a sus principales compositores. Este es el caso de Cristóbal Halffter como Consejero Nacional de Educación en los años 60. Al igual que sucedió con su apoyo monolítico a la pintura abstracta, la dictadura franquista obstaculizó institucionalmente el desarrollo de otras corrientes musicales, que llegaron incluso a ser vistas como indecorosas o subversivas. Tal es el caso del canario Juan Hidalgo, que acabó abandonando España y, especialmente, de Xavier Montsalvatge, el mejor compositor español de la segunda mitad del siglo XX. Incluso Joaquín Rodrigo, paradigma estético de la época de la autarquía, se vio relegado al ostracismo en beneficio de los nuevos compositores de la nueva vanguardia franquista”.
Habría que saber, como digo, cuál fue la posición de cada uno durante la dictadura para emitir un juicio. Estoy seguro que hubo músicos que tuvieron que colaborar con la dictadura porque solo hay un Conservatorio Oficial, una Orquesta Nacional, etc. La música es un arte social que no se puede llevar a cabo en la soledad del escritorio, como la novela, pero de eso a decir que la vanguardia española, no solo de la música serial sino también de la pintura abstracta, fue un grupo promovido por el régimen, no deja de sorprenderme.
La raquítica política cultural y el estilo vetusto que lo invadía todo no tenían nada que ver con los aires renovadores de las vanguardias. El dictador que no fue inteligente pero sí listo, permitió que determinados ministros, especialmente al final del periodo, tuvieran sus espacios propios siempre que no perjudicaran los principios fundamentales del movimiento. Pero de ahí a suponer un apoyo al arte de vanguardia de la época me parece que va un trecho. ¿Quiere decir la autora que recibieron subvenciones del ministerio de cultura?
Todo esto lo que hace indirectamente es dar una idea del franquismo como si de un régimen normal se tratara. Con aptitudes parecidas a las que tuvieron los gobiernos de las democracias europeas o los EE.UU.

Aquí hemos dejado un recuerdo en forma de un tráiler de la película El espíritu de la colmena de Victor Erice, que según López Suevos debió ser un cineasta del régimen, con música del no menos franquista Luis de Pablo, con Ana Torrent a los siete años de edad, tal vez representando a la Sección Femenina de la Falange en la cinta.

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