29 oct. 2007

La Orquesta de Extremadura en el Palacio de Congresos



Sábado, 27 de octubre de 2007, 20:30 h
Palacio de Congresos
Orquesta de Extremadura
Director invitado: Juanjo Mena
Solista: Herbert Schuch
Programa:
Beethoven: La consagración de la casa Op.124
Beethoven: Concierto nº2 Op.19 en Sib M.
Beethoven: Sinfonía nº6 Op.68 «Pastoral».




Cada uno puede pensar lo que quiera pero a mí la forma de dirigir de Juanjo Mena no me gustó el pasado sábado en el Palacio de Congresos de Badajoz con la Orquesta de Extremadura.
Cuentan que cuando Beethoven estaba ya tan sordo que no iba a los conciertos preguntaba siempre que como habían ido los tempi. Siempre quería que su música se tocase más rápido de lo que normalmente se hacía. Supongo que en algunos casos sería una pretensión de todo punto imposible, aunque luego andando el tiempo, se han llegado a superar límites insospechados en este aspecto (como en otros). El otro día Juanjo Mena dirigió la orquesta con una lentitud que, unida a su estilo rígidamente objetivo con unos tiempos perfectamente medidos, daba como resultado una música carente de nervio. Y eso con Beethoven ya es demérito. Puede ser que la explicación reside en que el director lo ha sido de la Joven Orquesta de Euskal Herria, y está acostumbrado a hacer sonar orquestas no demasiado virtuosas, no lo sé.
Pero por otro lado está esto del estilo objetivo (o neo-objetivo) de dirección y de interpretación. Me parece bien que si se quiere tocar música barroca se haga sin el estilo rubato que modifica el regular discurrir del tempo, estilo propio de la música romántica. Pero Beethoven está entre el clasicismo y el romanticismo y me cuesta entenderle sin cierto arrebatamiento. Escucharé a los directores modernos a ver si alguno me da a entender como puede ser eso. En todo caso, este historicismo me parece ahistórico. Si el estilo rubato fue una "manía" de los románticos que lo usaban incluso con Bach, no podemos interpretar a los románticos como si fueran Satie o Stravinsky, pretendiendo encima razones historicistas. Tengo que reconocer que, en momentos de gran nervio, como la tormenta que aparece súbita en el último movimiento, la orquesta sonaba realmente bien. Quiero decir con esto que mi desacuerdo es más de estilo que sobre el oficio del director. Pero en estos pasajes el nervio lo pone la propia partitura.

En lo que no hubo duda fue respecto de la gran técnica y buen gusto desplegado por Herbert Schuch en su interpretación al piano. El concierto de Beethoven sonó magnífico con toda su fuerza y su expresividad. Además entendió bien los logros sonoros del maestro de Bohn, (que también los tuvo), cosa que no siempre saben destacar los intérpretes. Como es lógico, el público entendió el buen hacer del pianista y no paró de aplaudir hasta conseguir por dos veces sacar al músico a escena. El primer bis fue una fantasía sobre la marcha turca de Mozart, escrita por Arcadi Volodos, que, de por sí, es un ejercicio exhibicionista de técnica. Al público no le quedó otra que entregarse al pianista sin condiciones.

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