27 jul. 2007

Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones





Una vez hecha la autocrítica a mi generación, a determinados escritores y a personas que contribuyeron a mover la sociedad en los años setenta es hora de contar la verdad sobre lo sucedido: la modélica transición española fue un fiasco, estuvo dirigida por los poderes reales de la sociedad y acabó con magníficas potencialidades que existían en aquellos años.



La frase que encabeza este post, de Buenaventura Durruti, me ha recordado que había dos tipos de antifranquistas, los que militaban en partidos de izquierdas, que pese a su supuesto radicalismo, sólo se preocupaban de controlar al personal en los mítines, asambleas, manifestaciones, etc, encumbrándose a la vanguardia de la nueva sociedad socialista, en base a méritos que se atribuían ellos mismos y que sólo ellos conocían, vanguardia que ha terminado en los partidos oficiales, especialmente el PSOE pero también en el P.P., (lo que demuestra que lo único que en realidad les importaba era mandar); y por otro lado los ácratas que pretendían la revolución cambiando la vida cotidiana.



El desencanto producido en los años ochenta estuvo más que justificado con todo lo que sucedió por entonces. ¿Cuál es el panorama actual de la democracia española?.
LA DERECHA. Treinta años después de la muerte de "El Caudillo" la gente de a pie con pensamiento de derechas (casi la mitad del país) todavía cuestiona la democracia como algo impuesto por las circunstancias, aceptado a regañadientes y que aún no ha demostrado ser mejor que el "régimen" con el que dormían tan "calentitos". En esto es muy importante la actitud que el Nacional-Catolicismo, nunca extinguido, ha tenido en estos años.
EL CENTRO. Entendido como la derecha civilizada y europea, ha desaparecido del mapa, salvo entre los nacionalistas periféricos donde siempre estuvo presente, poniendo de manifiesto que la derecha española como decimos (en su gran mayoría) aceptó la democracia a regañadientes y que hubiera seguido mejor con lo que había.
LA IZQUIERDA. Aquí la situación es más compleja por estar más dividida, como es costumbre:
- Los socialistas son unos señores y unas señoras que no existían en la época de la lucha contra el franquismo, que mantienen un lenguaje de izquierdas pero que actúan como demócratas liberales en la línea del partido demócrata americano. Siendo los Norteamericanos quienes impusieron las normas de funcionamiento de las democracias europeas, España no ha sido una excepción. Los socialistas nos han metido en la OTAN, han amansado los sindicatos, han acabado con la sociedad civil y han hecho muy buenos negocios inmobiliarios, (que son los que todo el mundo hace en España).
- Izquierda Unida y demás elementos a la izquierda del PSOE son un residuo de lo que fue el principal partido de la oposición en la transición. Cuando Carrillo se pasó al PSOE quedó claro que se había acabado el tiempo de los partidos de izquierda y que el bi-partidismo que propugnaba la derecha, (con un Partido Comunista ilegal) se había, por fin, cumplido. Una coalición que se ha quedado anclada en la Segunda República (haciendo ondear la bandera republicana en sus sedes) es una organización muy bonita pero muerta políticamente, no tienen nada que decir en la actual confrontación política. Los cuadros de Izquierda Unida son un vestigio insignificante de lo que fue el Partido Comunista cuando dominaba todos los ámbitos de la vida ciudadana. Desgraciadamente, los ecologistas y afines que ligaron su futuro a I.U., (como si la coalición pudiera ser algo diferente al Partido Comunista), han acabado donde aquél.
LOS NUEVOS GRUPOS SOCIALES. Hay nuevos grupos sociales (que no sólo se nutren de las generaciones jóvenes pues muchos mayores se han unido abandonando sus antiguas militancias) que forman la base real de la España actual, más allá de derechas e izquierdas:
- LOS CONSUMISTAS. Son la inmensa mayoría del país. Alcanzado determinado nivel de vida, lo importante no es producir, (de eso se ocupan agentes desconocidos que controlan el mundo), sino consumir. Paradójicamente no quiere esto decir que estemos ante expertos consumidores sino de consumidores compulsivos que han hecho del consumir el único objeto de sus vidas. Son consumidores tan sometidos que aceptan las "tecnologías inestables" sin la más mínima queja. Si hace treinta años uno se hubiera comprado un aparato electrónico y tuviera los problemas que tiene un moderno ordenador portátil, un iPod, o un teléfono móvil, lo hubiera devuelto a la tienda el primer día de uso y se lo habría tirado al dependiente exigiendo el reembolso de su dinero. El consumidor actual se desespera intentado configurar aparatos cada vez más estúpidamente complejos que pueden fallar en cualquier momento sin que nadie responda por los daños.
- LOS DESPISTADOS BIENINTENCIONADOS. Son gente que sospecha que algo no va bien si para poder disfrutar de un juguete, como pueda serlo un coche moderno, se precisa cargarse el funcionamiento del propio planeta en que vivimos. Esta gente se encuentra en un estado de desconcierto bastante importante, por cuanto que la educación que han recibido no les permite analizar la situación que están viviendo en la realidad. Les han dicho que el mundo es así (y que solo puede ser así) y por eso no saben a qué atenerse. Ante cualquier intento de crítica se les acusa de querer llevar a su país a la situación en que se pudrieron los países del este de Europa o a la situación actual de la Cuba de Castro, con lo que quedan inmediatamente desarmados ideológicamente y vitalmente desconcertados. Mientras, se entretienen contemplando los avatares de los participantes en el concurso "Gran Hermano", que adopta distintos formas y diferentes nombres pero que en el fondo es una forma narcisista de autocontemplarse mientras se van haciendo mayores, sin decir esta boca es mía. ¿Alguien cree que a los jóvenes de los años setenta se les podría dirigir sus gustos musicales diciéndoles qué música pop debían escuchar, y hacerles competir cantando los éxitos de sus mayores que ahora tienen que asumir como suyos sin la más mínima crítica?. ¡Qué rebaño más cándido de corderitos con piercing!.
¿Es esto inevitable?. Para contestar a esto pondré un ejemplo muy sencillo. Este país cuyas calles están cubiertas de una alfombra de papeles, plásticos y envoltorios, que se amalgaman con las cagaditas de los numerosos perros que deambulan libremente por la calle (hasta que algún coche acaba con sus andanzas), este país donde el ruido se ha hecho tan cotidiano que la gente no sabe comprar, divertirse o sentirse a gusto sin una cantidad enorme de decibelios atronándoles los oídos, este país es una excepción pues sus vecinos no se comportan de esa manera. Luego, si otros pueden, nosotros también podemos. Las cosas no son como son de forma inevitable, que es la máxima que la reacción ha impuesto a las sociedades europeas. La gran mentira que, al creerla todo el mundo se ha convertido en verdad, es que las cosas son así y no pueden ser de otra manera. Las cosas son así porque algunos lo han querido y el resto lo hemos consentido, no porque tengan que ser así, necesariamente.
Ahora sabemos por qué en Chile fracasó la democracia y se impuso el régimen "franquista" de Augusto Pinochet. No porque fuera inevitable, sino porque algunas personas poderosas como Henry Kissinger y la Coca-cola (la chispa de la vida), movieron sus hilos junto con los ejecutivos de las corporaciones americanas que estaban interesados en evitar que un gobierno de izquierdas les nacionalizara sus beneficios. De la misma manera se evitó a toda costa que en Europa (Italia) hubiera un gobierno de izquierdas no controlable por la CIA (P.C.I.). A raíz de todos esos movimientos maquiavélicos hemos llegado a ver cosas increíbles, como un personaje de la calaña de Berlusconi gobernar un país como ése. Todos estos hechos son constatables porque se han descalificado papeles de la C.I.A. en los que se demuestra que la agencia era quien promovía todos estos movimientos en el tablero de ajedrez que tan bien controlaba el Premio Nobel de la Paz, Mr. Kissinger.

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