12 ene. 2007


TCHAIKOVSKY SINFONICO.

La música rap es interesante por cuanto que se propone explorar los argumentos rítmicos que existen en la base de percusión de un tema pop. El problema está en que para centrarse en esa exploración rítmica se olvida de asuntos como la melodía y la armonía y se convierte en una música, hasta cierto punto, aburrida. Algo así me parece que ocurre con los grandes sinfonistas de la segunda mitad del XIX, a fuerza de explorar la armonía y las posibilidades expresivas de la modulación se olvidan de los demás aspectos de la música. (Pero qué está diciendo este tío…). Si uno escucha a papá Brahms, al abuelo Bruckner y otros autores de la época (fundamentalmente del área germánica, aunque también se puede hablar del belga Cesar Frank), uno tiene la impresión de que se ha quedado como estaba, de que no se enterado de lo que pasa, o de que, realmente, es que no pasa nada.
Basta escuchar a Tchaikovsky para salir del aburrimiento que estas músicas producen. En Tchaikovsky existe la misma estructura formal, la sacrosanta forma sonata, su complejidad armónica y estructural es similar a la de sus coetáneos, pero a diferencia de éstos en el ruso hay otras muchas cosas. Hay una melodía “cantábile” y hay una expresión romántica de sensaciones dramáticas o placenteras, sensaciones humanas, más allá del placer que los Dioses encuentran en jugar con las tonalidades. Sin embargo no corren buenos tiempos para el Señor Piotr Illich, la crítica actual considera a su música autocomplaciente. ¿Por qué? Se pregunta uno. Muy sencillo, porque al Señor Piotr Illich le gustaban los muchachos en lugar de las señoras de Moscú que tanto aplaudían sus obras y parece ser que los sesudos estudiosos de la música de esta época han decidido que la música de este “mariquita” no está a la altura de los grandes maestros, porque es autocomplaciente. ¿Y que es esto de autocomplaciente?. Según la Real Academia de la Lengua: autocomplaciente. 1. adj. Satisfecho, indulgente y poco crítico consigo mismo. Supongo que se refiere al tópico que establece que los homosexuales no tienen el carácter que le es propio al varón. Que los homosexuales trabajen en liquidar los prejuicios que los maltratan, que yo solamente daré mi opinión sobre la cuestión de la música de Tchaikovsky.
Si uno escucha la sexta sinfonía del ruso, la mal llamada “patética”, encontrará momentos de una fuerza expresiva propios del héroe que fuera el maestro de todos los maestros sinfonistas, del genio de Bohn. La entrada de la sección de desarrollo del primer tema, que te deja pegado a la silla, la culminación dramática de la reexposición de ese mismo tema, son momento de una hondura y un carácter sobrecogedores, contrastados con el lirismo del segundo tema. ¿Por qué se menosprecia esta música como carente de energía?.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo 100% con tu opinión. ¿porque se empeñan algunos "eruditos" en menospreciar la musica de Tchaikovsky? ¿porque escribió obras "simples" como el Lago de los Cisnes o Cascanueces? Si así lo consideran, ¿porque no se adentran en la majestuosidad pero a la vez intimismo, profundidad que llegan al alma, de sus sinfonías?¿Les sigue pareciendo simple y demasiado "popular", porque muchas personas no expertas en musica clasica lo aman y reconocen esas sinfonias?

adagietto dijo...

No es mal llamada patética..tchaikovsky no sabía que nombre ponerle a este sinfonía y consultó a su hermano, quien le dijo este nombre. En italiano patético significa apasionado, viene de otra palabra: pathos.

saludos!