20 ago 2006

Ligeti 1.

Estoy dedicando algunos ratos del verano a escuchar la obra del maestro. A los maestros en lugar de llorarles se les escucha y además, no va a ser todo la canción del verano, es decir, El Koala. Lo primero que se descubre escuchando, por ejemplo, el volumen 6 de la Ligeti Edition (keyboards Works), es que el maestro era de los nuestros: un gran ecléctico. Lo mismo se escucha una canción popular francesa, que un tema del rock de los años 70, una pieza en estilo fugado, que experimentos sonoros de diverso cuño. Y en la armonía sucede lo mismo, encontramos armonías clásicas, con otras piezas modales basadas en escalas tradicionales húngaras, o escalas pentatónicas del rock y piezas dodecafónicas. En hungarian rock mezcla los ritmos húngaros con el rock, con ironía, con desparpajo, incluso con humor, no muy lejos de las cosas que por entonces hacía Frank Zappa en el mundo del rock, tratando ambos de desmontar las barreras que los mantenían separados, (qué lejos de las exhibiciones que por entonces perpetraba el inefable Keith Emerson y los pelmas del rock sinfónico). En otras piezas investiga los ritmos repetitivos y complejos y las lentas progresiones que van modificando el tema de manera casi imperceptible, al estilo de los compositores minimalistas como en “Selbsportrait mit Reich und Riley (und Chopin ist auch dabei)”, que se puede traducir como “Autorretrato con Reich y Riley (y con Chopin también)” que es toda una declaración de principios.

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