26 feb. 2014

Francisco Sánchez Gómez


En la época en que se grabó este vídeo, fuimos un sábado a un Colegio Mayor en Madrid a ver a Paco. Creo que era el San Juan Evangelista, que con los años se convertiría en un lugar mítico para el jazz y para todo tipo de músicas. Yo tenía unos veinte años, él rondaba los treinta. En aquella época empezaba a ser muy conocido pero sólo si eras aficionado al flamenco: sus discos con Camarón de la Isla ya eran míticos entonces. Creo que el gran público no tenía noticias aún de él. Lo que le hizo saltar a la fama fue un tema muy simple, la famosa rumba “Entre dos aguas”. Aquella noche en el San Juan estuvo todo el tiempo tocando flamenco, (no recuerdo si tocó la famosa rumba). De su figura humana me llamó la atención su tremenda timidez: llegó, se sentó, tocó la guitarra y se marchó. No abrió la boca para presentarse, para dar el nombre de los temas, nada. Se puede apreciar en esta grabación que su forma de tocar era ya entonces impresionante. Era un guitarrista de flamenco, sin más, pero su toque a la guitarra eran algo que no habíamos visto nunca: estaba a años luz del resto de guitarristas.
Hacia los años ochenta le vimos en la Plaza de Toros de las Ventas. Con un lleno impresionante actuaba Paco con Camarón y el grupo de buenos músicos de jazz que se había ido formando a su alrededor: Jorge Pardo, Carles Benavent, Tino di Geraldo. Creo que también estaba su hermano Ramón de Algeciras a la guitarra. Si en solitario era un torrente, con todos aquellos buenos intérpretes era una sinfonía de buenas músicas.
Fuimos al festival de jazz de SanSebastián del año 1987 porque a Rosa le dejó alguien una casa en el monte Ulía. Fue un festival que tuvo de todo, creo que uno de los mejores, pero uno de los platos fuertes fue la actuación de Paco con John MacLaughlin. Por entonces Paco era una estrella mundial y los mejores guitarristas, como el inglés, o los americanos Aldi Meola  y Larry Coryel querían tocar con él. También Chick Corea. Nos encontramos a MacLaughlin paseando por Saint-Jean de Luz y por la noche les vimos tocar juntos.
El año pasado vino Paco al festival de Badasom, el festival de flamenco y fado. Por alguna circunstancia no fuimos a verle.

En México creo que vivía feliz.

Ya no le veremos más. Lo siento por él. Para los demás, sus interpretaciones han quedado ahí grabadas. Serán eternas para los aficionados al flamenco y para todo el que disfrute de las “cositas buenas”. 

1 comentario:

manuel larios dijo...

El percusionista del sexteto debió de ser Rubem Dantas, aunque Tino di Geraldo ha tocado también con ellos.