10 jun. 2013

Flamenco hoy.


Es posible que el flamenco moderno se inicie de una manera dialéctica por la confrontación entre dos polos, dos formas de entender el cante y el toque. Esta forma agonal, (a porfía que diría un flamenco antiguo), estaría representada por el difícil encaje entre la magia honda, profunda y emotiva de Camarón de la Isla y por la entrega disciplinada, rigurosa y exigente de Paco de Lucía, que en los años setenta compartían pasión por el flamenco y por abrirle nuevos caminos que, sin perjudicar las esencias lo más mínimo, llevaran al cante por nuevos derroteros más acordes con los tiempos que se vivían entonces, aún tiempos de cambios y novedad. El flamenco, sin embargo, siempre se ha hecho así, se puede decir que el flamenco se ha construido de forma aditiva, sumando cosas de aquí y de allá, conjugando formas distintas de verlo, abriendo la mano a todas las influencias. Sin embargo, parece obvio que la confrontación entre cantaor y guitarrista gaditanos fue real, pues acabó con la disolución de aquella simbiosis que tantos y tan buenos frutos había producido desde 1969 hasta 1977, fecha, ésta última, en que se inicia el distanciamiento de sus carreras que no sería definitivo nunca pero que llevaría a cada músico a embarcarse en distintos proyectos musicales y vitales.

Si bien la muerte de Camarón generó en un primer momento un gran número de seguidores y algunos imitadores, el paso del tiempo fue dando la razón a los que veían el flamenco de una forma próxima a la que Paco de Lucía había defendido siempre. No se trataba de que se perdiera algo de las esencias, que ya no se hicieran los cantes tal como Pepe el de la Matrona, Juan Talega y Antonio Mairena los habían transmitido, pero llegó un momento en que quedó claro que hacer flamenco era una cosa muy seria y había que hacerlo bien. O tal vez se tratase de una simple adaptación a los nuevos tiempos. El flamenco era una forma de cante popular, (que no folclórico), que se hacía en las casas, en los patios y en los soportales de las plazas, por gente a menudo de etnia gitana y generalmente del sur de España, que se transmitía de forma oral. En una época en que la instrucción pública ha llegado a todas las capas sociales el mundo se ve de forma diferente y el cante flamenco no se puede transmitir de la misma manera. En una época dominada por la electrónica y la informática que permite la comunicación a nivel mundial los cantaores y músicos flamencos están obligados a manejarse en un medio que es muy diferente al que dio lugar al cante. Paco de Lucía viajó a Estados Unidos y tocó con los mejores músicos de allí. Diego El Cigala, un seguidor de Camarón, se embarcó en proyectos transversales con el músico cubano Bebo Valdés. El propio Camarón, grabó el primer disco de lo que sería después llamado el Nuevo Flamenco, el mítico “La leyenda del tiempo”.

Hacer flamenco en un escenario hoy día requiere una calidad muy grande en el sonido, una ejecución perfecta de los músicos, la percusión, las palmas; unos arreglos bien hechos y por encima de todo la guitarra, que ya no es un acompañamiento que se produce rasgando las cuerdas, sino que se ha abierto a todo un mundo de sonoridades y que seguirá evolucionando. Los últimos cantaores que hemos tenido ocasión de escuchar, los que ahora triunfan, lo hacen con unos medios que no son diferentes a los que utilizan otros pero que además aportan la sabiduría de una tradición y se abren a nuevas experiencias.


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