29 nov. 2010

La Orquesta Nacional.



En el ciclo 7º arte, que ofrece en el Auditorio la Orquesta Nacional, (OCNE, Orquesta y coro nacionales de España), han tenido el acierto de incluir en su concierto de este fin de semana la música de Manuel de Falla, (del que se cumplen 134 años de su nacimiento como ya comentamos), ofreciéndonos una magnífica versión de “El amor brujo” y una orquestación de siete canciones españolas de Joan Albert Amargós, tras una primera parte dedicada a una obra de Claudio Prieto, (Manos tendidas), y otra de Astor Piazzolla, (Cuatro estaciones porteñas), con el solista Julian Rachlin al violín.

Las Siete canciones populares españolas, que Falla escribió en 1914 para piano y soprano, (estrenadas en el Ateneo de Madrid el 14 de enero de 1915 por Luisa Vela y con el propio autor al piano), son uno de los hitos que la conjunción de la música popular y la culta tuvo para los autores del nacionalismo musical español. Otro bien conocido, fue la grabación que realizó “La voz de su amo” en 1931 de las canciones recopiladas y armonizadas por Federico García Lorca e interpretadas por la Argentinita, (Encarnación López, hermana de Pilar López). En esta página se puede descargar comentarios y las letras de estas obras.
Aunque Joan Albert Amargós, ha titulado su obra siete canciones españolas, de forma similar a las de Falla, no hay que caer en la confusión, en realidad se basa en las de Lorca, (unas canciones que tuvieron una fama enorme en los años treinta y que, especialmente entre los republicanos, se cantaban frecuentemente), aunque los títulos con que nos las presenta no son los mismos que utilizó el poeta en su recopilación. Uno prefiere la sencillez del acompañamiento que hace Lorca al piano a la orquestación que propone el músico catalán, de quien, por otro lado, hemos admirado muchas cosas desde que fuera el alma de “Música urbana” y uno de los creadores, por tanto, de la renovación en la música popular de Cataluña y de España.

Toda aquella colaboración entre la vanguardia culta y la popular era parte de un movimiento que se dirigía hacia la modernidad, en el que convivían distintas manifestaciones culturales que se interrelacionaban sin complejos, lo que formaba parte de un movimiento más amplio que afectaba a toda Europa y América. Si hoy sabemos que los años treinta acabaron muy mal y que se resolvieron en dictaduras de todo tipo y guerras, no hay que olvidar el impulso en las artes que la conjunción entre músicas nacionalistas y culturas populares tuvo por entonces y las muchas potencialidades que, antes de verse truncadas, animaron la vida cultural no sólo aquí, sino también en París, Milán, Barcelona, Buenos Aires, México o incluso en los Estados Unidos, donde músicos como Aaron Copland siguieron el mismo camino.

El amor brujo es una obra maestra del género. Además, la interpretación de la OCNE fue magnífica tanto en la precisión como en los matices. Técnicamente y en su concepción, Josep Pons hizo una lectura de la obra impecable y que llegaba bien al público, animado por la voz de la cantaora Estrella Morente. La única objeción que se pude hacer, a mi modo de ver, fue la falta de entendimiento entre la orquesta y la flamenca que trabajando de formas diferentes no llegaron a cuajar en una buena conjunción como requería la ocasión: de modo similar a como se había hecho en aquellos años que comentamos.

No hay nada que se le resista al archivo sonoro y visual de YouTube. Aquí ofrecemos una de aquellas canciones interpretadas por la Argentinita, con García Lorca al piano.









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