19 ago. 2008

Déjà vue

A la vuelta de unas breves vacaciones veo tu comentario. En primer lugar quiero pedirte perdón, Susana, por lo que pueda haberte tocado de mi crítica. Ya sabes que soy hipercrítico palizas, que es un defecto mío. Me alegro de volver a leerte como cuando eras la delegada virtual.
En cuanto a la discusión que nos ocupa siento discrepar de las posturas que anuncias en tu artículo. La música pop ha sido algo muy espontáneo cuando ha funcionado. El éxito de una canción depende de factores difíciles de cuantificar, algunos de los cuales no son siquiera musicales, sino del contexto cultural en que aparecen. Cuando Elvis Presley se puso a cantar rock, es verdad que fue un producto preparado. La industria sabía cuánto le gustaba a los jóvenes las canciones de Chuck Berry, Little Richard y otros precursores negros y propuso un chico blanco que fascinara a las adolescentes, encontrando uno que aunaba un gran atractivo sexual con una imagen algo desvalida, que podía encender las pasiones de las mozas y servir de icono a imitar por los mozos del lugar. Pero también es verdad que lo había intentado antes con otros y no lo había conseguido. ¿Qué hizo que con Elvis la cosa funcionara?. Unos aluden a sus cualidades musicales otros a la oportunidad y el sex appeal del cantante: Elvis la pelvis. El caso es que funcionó por razones difíciles de cuantificar. ¿Qué hizo que las canciones de los Beatles fueran distintas a las demás? Utilizando una armonía sencilla y tradicional, basándose en estilos anteriores (rock, baladas, musical), sin unas dotes portentosas como cantantes y sin unos instrumentistas fuera de serie, los Beatles conmocionaron la música pop. Bob Dylan tiene una de las voces más feas que he escuchado, sin embargo fue el profeta de una generación porque cuando cantaba “los tiempos están cambiando” los tiempos, efectivamente, estaban cambiando y él fue quien lo hizo saber, de manera que nos bebíamos sus canciones como bálsamos de fierabrás. Jimi Hendrix tocaba la guitarra de una manera extraña como nadie había hecho antes. Lo mismo que Janis Joplin, que imitaba a las cantantes negras de blues, pero con una personalidad propia y una garra inusitada. Jim Morrison era un poeta maldito, un Baudelaire de los años sesenta, con una forma dramática de cantar, lo mismo que Lou Reed. Han sorprendido al mundo con una forma peculiar de hacer canciones músicos como King Crimson, Sting, The Clash, REM, Madonna, U2, Lenny Kravitz, Red Hot Chili Peppers, Amy Winehouse y otros. Pero últimamente hay demasiados músicos pop que suenan a refrito. Utilizan sonidos, formas de tocar los instrumentos, arreglos, producciones, etc., que proceden de otros músicos de éxito, pero realizan productos aburridos, algo que suena como un “déjà vue” musical. Me parece a mí que por ese camino se están cargando todo los valores que eran propios de la música pop.
Lo que denuncio es que hay una hipertrofia del mundo empresarial. Los empresarios se encargaban de hacer dinero produciendo música, pero la música la hacían los músicos. Ahora creen los empresarios que son ellos quienes tienen la clave del negocio y eso es un error siempre. Un empresario listo deja que los profesionales hagan su trabajo mientras que él se ocupa de los costes y los beneficios. Un empresario tonto cree que conoce todos los trabajos porque ha hecho un master en una universidad americana. Se creen que las industrias musicales son como la tele-tienda.

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