4 jul. 2008

Old man.

No me gusta dejarme llevar por la nostalgia, pero resulta que la semana pasada estuvo Neil Young en el Rock in Rio y arroyó. Con una voz un tanto especial, unas sencillas guitarras acústicas, unos sencillos arreglos country, con banjos y slide guitar y, en general, con buenos músicos de acompañamiento y una frescura que mantiene inalterada desde los años sesenta, allí estaba el viejo Young, (incluso parece más viejo que los sesenta y dos años que tiene), tan joven como siempre. Ya sé que no se puede decir, pero lo voy a decir: ¿Dónde se puede encontrar hoy día algo parecido en la música popular? No hay nada parecido. Ni por asomo. Qué le vamos a hacer.
Recomendable la película de Jonathan Demme “Heart of Gold” sobre unas actuaciones del cantante en Nashville en el 2006, justo antes de someterse a una difícil operación de un aneurisma cerebral, de la que no sabía entonces si saldría con vida.
En la película cuenta que cuando triunfó (un hippy rico, dice), a principios de los setenta, se compró un rancho que aún conserva, en el que vivía una pareja de guardeses. A aquel hombre le dedicó la canción Old Man.



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