13 feb. 2008

Memoria histórica (y musicológica)

Hace 33 años que murió el dictador que asoló la cultura española durante casi cuarenta años y todavía no hemos podido recuperar el tiempo perdido.
El otro día un musicólogo gallego nombraba a Bal y Gay y al llegar a casa decidí buscar información en la wikipedia (que es la forma más rápida de enterarse de algo).
Resulta que Jesús Bal y Gay había sido pianista, compositor y el musicólogo que inició la recopilación de músicas populares en Galicia y también en Extremadura. Dicen que Milladoiro ha aprovechado mucho de la música recopilada por Bal y Gay: menos mal que algo se salvó del olvido.
Mientras que la casa donde vivo da a la calle que lleva el nombre de Manuel García Matos (el musicólogo que dirigió la recopilación de músicas populares llevada a cabo por la Sección Femenina de Falange en la postguerra), me entero de que Bal y Gay se casó con Rosita García Ascot, pianista, compositora del grupo de los ocho de la República y alumna de Manuel de Falla, que tuvieron que tomar el camino del exilio y fueron acogidos en México por la generosidad (nunca suficientemente reconocida) del presidente Cárdenas. Todavía se conserva en la red la página del ABC donde se informa de la muerte de la compositora en el 2000, abandonada junto con su marido, que murió unos años antes, en una residencia de ancianos de Torrelaguna ante el olvido general. Nadie ha escrito aún la entrada Rosa García Ascot en la wikipedia. La música de la generación de la República (el grupo de los ocho de Madrid y el equivalente de Barcelona, con autores como Roberto Gerhard), apenas se conoce, se publica ni se escucha. Mientras, la prensa local de mi ciudad trae la noticia de que los grupos de izquierda instan a la Corporación a que quite los símbolos franquistas de las calles, en aplicación de la Ley de la Memoria Histórica (Ley 52/2007), que incluyen aún calles al General Mola, (uno de los principales directores del golpe de estado del 36), al Teniente Coronel Yagüe (que dirigió la matanza de más de 1.800 personas al tomar la ciudad al principio de la guerra), a los Regulares Marroquíes y demás. Aún se conservan denominaciones como los grupos de viviendas “José Antonio”.
Y dice la derecha que es que somos unos resentidos. Pues será verdad.

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