8 ago. 2007

Había leído algo sobre el tema pero verlo en este vídeo es sobrecogedor: en el año 42 cuando ya todo el que sabía lo que estaba pasando era consciente de que Alemania no iba a ganar la guerra, en Bayreuth se celebraba el festival Wagner, como todos los años, y se realizaban conciertos en Berlín y otras ciudades con Furtwangler dirigiendo la orquesta, (tal vez el mejor director de todos los tiempos). Lo realmente sorprendente de estas imágenes es ver como la demagogia nazi trataba de convencer a la población de que había que resistir para conseguir la victoria. En el auditorio están los invitados: los trabajadores premiados por su eficacia, los soldados heridos en el frente ruso, los alumnos premiados y las ejemplares madres arias, todos ellos invitados a este concierto realizado en una fábrica de la empresa AEG. En los rostros cansados de los trabajadores (mujeres y hombres mayores) y de los heridos de guerra (muchos adolescentes), está la tragedia de esta guerra en versión alemana. La tragedia de la derrota a la que les condujo un régimen infame, un régimen, (ese es el mayor pecado de la nación alemana), en el que confiaron ciegamente y ante el que cerraron los ojos sobre la destrucción que estaban llevando a cabo y que, al final, ocasionó la propia destrucción de Alemania. Por eso todos están serios, tal vez empiezan a intuir la verdad.
Las mentiras: La Patria, (Deutschland, Deutschland über alles, Über alles in der Welt), los héroes, la misión salvadora de la guerra, el maléfico enemigo externo y el maléfico enemigo interno, la canalla de los que no son como nosotros, la misión de los fuertes de aplastar a los débiles que querían devorarles, el estado como sustituto de Dios (y el Führer su profeta), el honor de los hombres que se visten por los pies, la belleza de la confrontación masculina, el Caudillo que sólo vive para defender la Patria, las razas superiores y las razas inferiores indignas de habitar el planeta. Mentiras y más mentiras.

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