5 dic. 2006

RONDÓ A LA TURCA
(O en su defecto A LA RUMANA).




Postal de Navidad para felicitar las fiestas.

No soy patriota. No lo he sido nunca, en realidad soy apátrida convencido (ciudadano del mundo se dice) y veo el sentimiento nacionalista como una peligrosa forma de disgregar las sociedades. Pero estoy rodeado de españoles por todas partes. A estos españoles que me rodean y que tanto les preocupa el buen nombre de la patria cuando esa panda de inútiles millonarios que forman la selección nacional de fútbol tienen que defenderla frente a las agresiones (deportivas) de las potencias mundiales, les pregunto si no les da vergüenza noticias como la que aparece en la prensa local y que habla de un número importante de extranjeros que viven en condiciones de abandono a pocos kilómetros de mi casa alojados en campamentos, con los niños sin escolarizar y sin medicinas.
No soy cristiano. Lo fui de niño pero dejé de serlo gracias a que mis padres me llevaron (al final ya de mis estudios) a un colegio religioso. No tengo creencia trascendente alguna y veo el sentimiento religioso como una peligrosa forma de disgregar las sociedades. Pero estoy rodeado de católicos por todas partes. De estos católicos que van a manifestaciones porque dicen que el gobierno les ataca la libertad religiosa, (es verdad que hace meses que debieron llegar a acuerdos de financiación y ya no dicen esta boca es mía). A estos católicos que se manifiestan contra las negociaciones con los terroristas les pregunto si no les da vergüenza noticias como la que aparece en la prensa local y que habla de un número importante de extranjeros que viven en condiciones de abandono a pocos kilómetros de mi casa alojados en campamentos, con los niños sin escolarizar y sin medicinas.
No soy activista. Siempre he sido un pelín pequeño-burgués como decían mis amigos de izquierdas hace siglos. A parte de por comodidad, no soy activista porque no creo ni en esas disciplinas salvadoras que casi nos condenan al infierno de la historia, (peligrosa forma de disgregar las sociedades), ni en los visionarios de turno, que de eso nunca falta. Además me da pereza desembarazarme de tanto oportunista que se asoma a estas cosas. Pero a los activistas (y de paso a los oportunistas) les preguntaría si no les da vergüenza noticias como la que aparece en la prensa local y que habla de un número importante de extranjeros que viven en condiciones de abandono a pocos kilómetros de mi casa alojados en campamentos, con los niños sin escolarizar y sin medicinas.

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