21 mar. 2006

La música de concierto y la creación.

El mundo de la música de concierto se basa en el criterio de asumir un canon de obras sacralizadas e interpretarlo. Esto contradice una de las bases de nuestra cultura: el progreso en las artes. Para superar esta contradicción la audición musical se centra en los aspectos de la interpretación. Sin embargo estos aspectos interpretativos en la música clásica están acotados por el límite infranqueable de la partitura, con lo que la situación se vuelve irremediablemente anómala. Los estilos interpretativos no dejan de ser meras matizaciones a una obra que ya está definitivamente escrita. En otras músicas la obra musical se entiende como un marco en el que se mueve el artista con cierta libertad. En los palos del flamenco, en una raga hindú o en un standart de jazz hay un esquema del que se sirve el músico para crear su interpretación, pero las notas que toca no están escritas. Por otra parte el público de los conciertos se ha acostumbrado a escuchar obras que ya conoce: las obras del canon. Lo único que se espera de un concierto es que los músicos toquen la partitura leyéndola según la intención del autor. Esto tiene cierto componente adivinatorio que es el que proporciona cierta “intriga” al tema, porque por lo demás, no puede haber sorpresas.

En esto llega el compositor actual y origina una auténtica profanación. No solo nos pide que escuchemos unas piezas que no están en el canon, sino que encima este individuo las ha concebido con unos criterios distintos a los empleados por el clasicismo vienés del siglo XVIII. El fracaso de este intento está cantado.

1 comentario:

Javier Martínez Rosas dijo...

Bueno, se sabe que la música solo existe cuando alguien la ejecuta, entonces la música de concierto permite eso, la existencia de la música que han dejado los grandes maestros de diferentes épocas. Estoy de acuerdo en que se debe tocar más música contemporánea con sus propios mecanismos y recursos expresivos en las salas de concierto, pero seria un error muy grande hacer un lado el repertorio histórico. El arte no es mejor hoy que antes ni antes que ahora necesariamente.

No me parece que sea una limitación el hecho de que la obra se base en la partitura y sea una interpretación de la misma. Sino de hecho, como sucede en una obra literaria o científica, eso permite obras de mayor contenido e interés en el discurso musical, si apelamos a la improvisación como pasa en el jazz, flamenco y la música hindú dificilmente se conseguirá una obra de alto detalle y perfección.