21 dic 2007

Saludos, nuevo Blogger

En este blog solemos mantener una exquisita independencia política. No queremos influir en las decisiones electorales de nuestros millones de lectores. Lo cual no quita de que hablemos, cada vez que queremos, de cuestiones políticas que nos atañen a todos y a las que no somos ajenos.
Es lo mismo que hacen en este blog, donde hablan de música, cine y literatura.
(Pinche en la imagen para verla aumentada, que merece la pena).

19 dic 2007

The Complete On the Corner Sessions

Reproducimos aquí el artículo de The Guardian en una rápida traducción al castellano.
El álbum más odiado en la historia del jazz.

En su época, todo el mundo detestaba el “On the Corner” de Miles Davis, (incluso los que tocaron en él). Pero ahora, según informa Paul Tingen, algunos de los más prestigiosos músicos están orgullosos de nombrarlo como una de sus principales influencias.

Viernes, 26 de octubre, 2007
The Guardian.
En los días de su producción en 1972, On the Corner de Miles Davis llegó a ser el más vilipendiado y controvertido álbum de la historia del jazz. “Estúpidas repeticiones”, escribió un crítico. “Un insulto a la inteligencia del público”, señalaba otro. Hasta los músicos que tocaron en el álbum estaban desconcertados. “No lo recuerdo mucho”, señalaba el saxofonista Dave Liebman. “Era el álbum de Miles que menos me gustó”, dijo Paul Buckmaster, el compositor y arreglista británico que proporcionó las bases musicales para la sesión, y fue el responsable de dirigir a Miles Davis hacia la música y los métodos de Karlheinz Stockhausen.

La historia de la música está llena de obras que fueron denostadas en su primera presentación pública: La Consagración de la primavera de Stravinsky (1910), el Free Jazz: A Collective Improvisation de Ornette Coleman (1960), Never Mind the Bollocks de los Sex Pistols (1977). Pero en unos pocos años estas obras fueron rehabilitadas por los críticos. Por el contrario, On the Corner aparecía rechazado, si no olvidado, durante décadas. Pero lo más llavativo es que 35 años después de su realización sea saludado por muchos críticos ajenos a la escena del jazz como un hito que estaba por encima de su época.

Jamie Morrison, batería de la banda de post-punk the Noisettes, es uno de ellos. “On the Corner es una gran influencia para nosotros”, ha dicho. “Adoro la sección rítmica, y la manera en que te ves arrojado hacia esa música desde el comienzo. Es una actitud realmente punk. Es tan ofensivo, y al mismo tiempo tan trasgresor”.

De igual manera afirma Paul Miller, técnico electrónico de aka, músico de hip-hop y productor de DJ Spooky: “Me siento muy influenciado por los procesos de collage realizados por el productor Teo Macero en el disco”.

El bajista Jah Wobble dice: “On the Corner es fantástico, porque ese mismo riff vuelve a tu memoria una y otra vez. No sucede lo mismo con ningún otro riff antiguo”. Y el guitarrista neoyorquino Gary Lucas, formado en la escuela de estética degenerada del Captain Beefheat, adora la “ominosa, densa, cenagosa jungla de desesperación urbana que trasmite”.

De este modo parece como si On the Corner hubiera sido underground (sumergido) solo para emerger de nuevo cuando el mundo estuviese preparado para ello. La presentación esta semana de las Sesiones Completas de On the Corner, una caja con 6 CDs, no puede ser más oportuna. Sirve para mostrar, no obstante, que la reevaluación de On the Corner ha estado en marcha desde los primeros noventa, cuando los artistas de hip-hop empezaron a considerarlo una influencia propia. “Fue el primer álbum hip-hop-house-drum’n-breakbeat que escuché en mi vida”, explica el músico americano y desde hace tiempo escritor del Village Voice, Greg Tate.

Desde entonces, la lista de músicos que han secundado la música eléctrica de Miles Davis en general, y On the Corner en particular, se ha vuelto aparentemente inacabable; conocer y disfrutar este álbum parece haberse vuelto indispensable para estar al día. La influencia de On the Corner se puede encontrar en la música de artistas tan variados como Underworld, Radiohead, Sonic Youth, Red Hot Chilli Peppers, David Byrne y Squarepusher.

La corriente principal de la comunidad jazzística no considera aún On the Corner como un hito. Mientras, el jazz-rock se mantiene demasiado atado a los aspectos más pirotécnicos de ciertas bandas de los setenta del tipo de la Mahavishnu Orchestra como para fijarse en el funk repetitivo de On the Corner, que era la antítesis del virtuosismo.

¿Por qué es este el más misterioso y extravagante de los álbumes? Porque supone la culminación de la búsqueda durante dos décadas de las raíces africanas de su música. On the Corner tiene una extensa sección rítmica que gira alrededor de riffs de un solo acorde en el bajo. Pero tenía además una serie de cosas que hicieron de este álbum algo distinto. En primer lugar, las influencias de las “harmolodías” atonales de Stockhausen, Paul Buckmaster y Ornette Coleman, que se imponen sobre grooves (secuencias repetidas) y riffs que fueron realizados de forma radicalmente nueva. En la pista que abre el disco el bajo toca la misma breve frase durante 20 minutos. Inundados por un océano de instrumentos rítmicos, incluyendo un sitar, tabla y tres pianos eléctricos (Chick Corea y Herbie Hancock entre otros), y sin ninguna progresión armónica, los solistas tenían muy poco espacio y tendían a quedarse varados entre la maraña de secuencias repetitivas y colores tímbricos.

Además, el productor Teo Macero practicó un salvaje “cortar y pegar” que recordaba los discos In a Silent Way y Bitches Brew de Miles Davis. En éste fue más radical que en anteriores experiencias a la hora de incluir distorsiones y efectos de estudio. Según el productor de The Complete On the Corner Sessions, Bob Belden: “el sonido del álbum original fue consecuencia de un efecto. En esencia, lo que se hizo fue comprimir el sonido en un estrecho ámbito del estéreo para que la música funcione como en una emisora de radio de onda media”.
¿Por qué crear ese defecto de emisora de onda media? La respuesta está en lo que los miembros de la comunidad jazzística más anti-comerciales consideraron el mayor pecado de Miles: venderse por incorporar influencias del rock. Por eso aseguró que On the Corner era su intento de llegar a la corriente principal y llegar a los chicos de la calle. Predeciblemente, este impenetrable y casi disonante brebaje a base de vanguardia académica, free jazz, música africana, india y un espectacular bombardeo de acid funk , le llevaron a una travesía del desierto durante décadas. Por lo que respecta al mundo del jazz Davis había pasado de ser un icono a ser un ídolo caído.

Pero la historia no termina aquí. Durante los tres años siguientes a la realización de On the Corner, Davis trabajó para dar unos cuantos pasos más en esa dirección. En la primavera de 1973, visiblemente cansado de las limitaciones impuestas por esas enormes secciones rítmicas, redujo su banda a siete músicos y la confrontó con Pete Cosey, un terrible guitarrista eléctrico cuyas dentelladas suenan aún avanzadas hoy día. La banda estaba en su mejor directo, y sus feroces improvisaciones de acid-funk se pueden escuchar en los dobles álbumes en directo Dark Magus, Agharta y Pangaea.

La mayor parte del material entre 1973 y 1975 de The Complete On the Corner Sessions suena domesticado comparado con esos tres álbumes. Pero la caja también contiene el único álbum en estudio de su banda de acid-funk, Get Up With It, que incluye un meditado homenaje a Duke Ellington, He Love Him Madly, un tema de media hora al que Brian Eno reconoce como una de sus principales influencias en la creación de su música “ambient”.

En los últimos años, ha habido signos de una revaluación de las obras del periodo 1973-75. Julian Cope se preguntaba con razón: ¿Ha habido alguien que tomara el relevo de Miles después de que su grupo de funk fracasara? He podido oír su influencia en el post-funk pero nada más”. Salvo unos pocos reconocimientos, esta música aún parece enterrada en una cápsula del tiempo a la espera de ser descubierta.

Paul Tingen es el autor de Miles Beyond: The Electric Explorations of Miles Davis, 1967-1991.
The Complete On the Corner Sessions saldrá el lunes en el sello Sony Legacy.


Guardian Unlimited © Guardian News and Media Limited 2007

18 dic 2007

Oliva de la Frontera



Oliva de la Frontera está muy cerca del Paraíso. Es uno de los pueblos que formaron la geografía española de la pobreza hasta que los Fondos de Cohesión Europeos vinieron en nuestra ayuda y nos sacaron de una miseria de siglos. Una miseria de 5.700 habitantes en un pueblo agrícola sin apenas tierras de cultivo, un par de terratenientes, unos pocos comerciantes y funcionarios locales y, el resto, un ejército de parados y subvencionados de los Presupuestos Generales del Estado y mucha gente a la espera de emigrar a Barcelona o el País Vasco. En el pueblo nació el pintor Timoteo Pérez Rubio, marido de la escritora Rosa Chacel, que dirigió el traslado que puso a salvo las pinturas del Museo del Prado durante la guerra civil. También es conocido porque en Semana Santa se representa una Pasión viviente donde participa gran parte del pueblo.
Pero si Oliva de la Frontera no está en el Paraíso no debe de andar muy lejos. Al menos hasta ayer en que al Bueno se le puso la cabeza mala y la emprendió con todo ser viviente con que se fue encontrando, incluida su hermana de veintiséis años embarazada. Antes de eso, el pueblo estaba rodeado de dehesas y encinares prósperos en bellotas, de esas con las que se crían los mejores jamones ibéricos. Salvo cuando el estío abrasa los campos dorados y la hierba desaparece del suelo quemado de tanto sol, esas tierras no están escasas de arroyos, riachuelos y tienen además un río, el Ardila, que es un río internacional porque si sigues su curso, llegas enseguida a Portugal. Oliva está al sur de Badajoz entre Portugal y Huelva en una tierra de nadie que es de todos. Porque allí la gente era buena y trabajadora y le gustaban las fiestas y los platos de “guarrino chico” que sirven en los bares de la plaza hecho en las brasas, como al estilo portugués (grelhado).
¿Qué habrá pasado en Oliva de la Frontera? Repite todo el mundo.

17 dic 2007


No es que nos preocupe mantener la memoria de un músico que se llamó Karlheinz Stockhausen y que nació y vivió cerca de Colonia. De lo que se trata es de reflexionar sobre la poca influencia que tiene la música que se hace en el presente sobre el público en general y sobre el mundo académico en particular. Se viene objetando que la música serial y las vanguardias electroacústicas fueron un gran fracaso y se les culpa a éstas, y a su falta de conexión con el público, de este desencuentro. Bien, y ¿qué es de la reacción minimalista y de su obsesión por “darse a entender” por cualquier oyente?. ¿Acaso los minimalistas llegaron a calar, no digo ya en el gran público muy preocupado por eventos como la O.T. y otros asuntos del comercio, la industria y el consumo, sino siquiera en la “minoría” de melómanos que consumen conciertos y grabaciones discográficas, quienes para encontrar un referente de la música que gustan se tienen que trasladar al Salzburgo del siglo XVIII? Precisamente en el siglo XVIII se decía que solo les interesaba la música realizada en los últimos cuarenta años, la de la última generación viva. Luego se iniciaría el interés por la música del pasado hasta llegar en el siglo XX a no tener más interés que en el pasado y no escuchar nada de lo realizado en los últimos cuarenta años. Si hablamos de la música realizada en occidente desde la posguerra mundial podemos concluir que el único éxito de ventas producido desde entonces en la música “culta” es el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, una pieza tan famosa como Starway to heaven de Led Zeppelin y con la que, los parentescos reaccionarios son tan grandes.
¿Sería imaginable que el público culto siguiera leyendo la poesía, la novela o la filosofía del siglo XVIII y XIX y se desentendiera de todo lo publicado en los siglos XX y XXI? Claro que una novela no se lee una y otra vez como se escucha una sonata para piano de Mozart. Por el contrario releer una novela es una excepción más que una regla. Con respecto a la música funcionamos como los niños pequeños que quieren escuchar el mismo cuento una y otra vez aunque lo conozcan perfectamente y su narración no guarde ya ningún secreto para el oyente. Sabemos cómo termina la Novena Sinfonía de Beethoven y aún así nos gusta oírla una y otra vez. El oído es por tanto, el más reaccionario de los sentidos y tal vez la música es tan compleja e interesante que nos cuesta cansarnos de escucharla.

14 dic 2007











BUSQUE EN LA PORTADA DEL SGT. PEPPERS DE LOS BEATLES LA IMAGEN DE STOCKHAUSEN COLOCADA MÁS ARRIBA.
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En la página web de Stockhausen hay una entrada a una anécdota que refiere las gestiones que hizo Paul McCartney para incluir al músico entre los iconos del siglo XX que formaban la portada del Sgt. Peppers. ( http://www.stockhausen.org/beatles_khs.html ).
A continuación menciona que: “Paul McCartney proclamó en varios medios que él fue el primer Beatle en descubrir la música de Stcockhausen. Sir Paul ha mencionado GESANG DER JUNGLINGE como su obra preferida de Stockhausen. McCartney probablemente ayudó a John Lennon a descubrir la música de Stockhausen a mediados de 1966. Lennon estuvo también gratamente influenciado por Stockhausen. HYMNEN inspiró a Lennon para hacer REVOLUTION#9 en el álbum blanco de los Beatles.
Músicos de Rock como Frank Zappa, Peter Townshed, Jerry Garcia y Bjork han mencionado a Stockhausen como una de sus mayores influencias en sus carreras musicales y en sus obras. Músicos de Jazz como Miles Davis, George Russell, Anthony Braxton y Charles Mingus han sido también admiradores de Stockhausen.”
Concretamente Miles Davis estuvo muy interesado en su música en los años 70, lo que plasmó en varios discos pero especialmente en “On the corner”, el cual, por cierto, sigue siendo criticado por los puristas de hoy día como lo fuera en su época.
Todo lo dicho es sin referirnos a la música seria (y serial) del siglo XX, donde las referencias a la influencia del músico de Colonia serían interminables, pero ahora no puedo mencionarlas que hoy lo que toca es el Mesías de Haendel.




11 dic 2007

¿De qué vas?

Algunos no se enteran de qué va esto de "todas las músicas". Mira Fernando Neira en El País como se sorprende de las relaciones ilícitas del jazz con las músicas populares. Vaya novedad.
Claro que tampoco El País se caracteriza por su buena crítica musical.

10 dic 2007

La noticia en la BBC


Stockhausen ha muerto
El alemán Karlheinz Stockhausen, uno de los compositores más influyentes del siglo XX, murió a los 79 años de edad, según informó la fundación que lleva su nombre.

Stockhausen falleció el miércoles en su casa en la localidad de Kurten-Kettenberg, cerca de Colonia (oeste de Alemania).
Desde 1953 Stockhausen compuso obras de música electrónica, como Gesang der Jünglinge (El canto de los jóvenes), convirtiéndose en uno de los pioneros de este género.

Ante todo fue un músico experimental que utilizaba grabadoras y matemáticas para crear obras innovadoras y revolucionarias.

Llegó a ser tan famoso que apareció en la cubierta del álbum de los Beatles, Sergeant Pepper, siendo Paul McCartney uno de sus numerosos seguidores en el mundo del rock.

Influencia



Músicos como Miles Davis, Frank Zappa y Bjork han reconocido haber sido influenciados por él.
Pero Stockhausen negaba estar componiendo "música del futuro" ya que, tal como escribió en 1966, "lo moderno hoy será tradicional mañana".

De sus más de 300 obras, la más ambiciosa fue el ciclo de ópera de siete partes llamado Lycht, cada parte con el nombre de un día de la semana.

Le tomó 25 años componerla, comenzando en 1977, y será representada íntegramente por primera vez en el Centro Europeo de las Artes en Dresde, Alemania.

Controversia

A pesar de su fama, Stockhausen no fue universalmente popular.

Una vez le preguntaron al director de orquesta, Sir Thomas Beecham, si había dirigido música suya y respondió: "no, pero una vez pisé una".

El compositor provocó controversia tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos, cuando se informó que los había descrito como "la mayor obra de arte que existe en todo el cosmos".

Posteriormente se disculpó por cualquier molestia que hubiera podido causar pero negó haber efectuado estos comentarios, afirmando que fue malinterpretado.

Stockhausen, quien se casó dos veces y tenía seis hijos, será enterrado en un cementerio en la localidad alemana de Kuerten, en un cementerio rodeado de bosques.


Nota de BBCMundo.com:
http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/misc/newsid_7133000/7133668.stm

Publicada: 2007/12/07 20:04:25 GMT

© BBC MMVII

In memorian Karlheinz Stockhausen

4 dic 2007

Verdadero arte franquista

















Un ejemplo de diseño de interiores, un icono de la época y la tremenda escultura de Juán de Ávalos.

El espíritu de la colmena



El mayor déficit de nuestra transición política fue, tal vez, la inexistencia de un juicio crítico al franquismo. No me refiero a una intervención judicial que pusiera en la cárcel a sus responsables (aunque lo merecieran) sino a una revisión crítica que pusiera en claro el comportamiento de las personas en aquel régimen antidemocrático. Como aquello no se hizo, están los franquistas ahora haciendo la revisión de la historia negando lo evidente y afirmando cosas sin fundamento.
Hacer comentarios en un blog tiene la gran ventaja de que nadie o casi nadie te lee con lo cual el nivel de exigencia que uno se impone no es muy alto. Escribir en una revista, aunque sea electrónica, como Mundo Clásico, debería suponer un mayor nivel en lo que a rigor informativo se refiere. No quiero decir que Beatriz López Suevos sea una franquista que quiere manipular la historia, pero sí afirmo que no debe de estar muy informada cuando afirma en su artículo en Mundo Clásico lo siguiente hablando de las vanguardias de la llamada generación del 51:
“En España, como está sobradamente demostrado, al patrocinio de la CIA se une el interés del régimen de Franco en promover y difundir este tipo de música en perjuicio de otros estilos compositivos, otorgando incluso cargos de alta confianza política a sus principales compositores. Este es el caso de Cristóbal Halffter como Consejero Nacional de Educación en los años 60. Al igual que sucedió con su apoyo monolítico a la pintura abstracta, la dictadura franquista obstaculizó institucionalmente el desarrollo de otras corrientes musicales, que llegaron incluso a ser vistas como indecorosas o subversivas. Tal es el caso del canario Juan Hidalgo, que acabó abandonando España y, especialmente, de Xavier Montsalvatge, el mejor compositor español de la segunda mitad del siglo XX. Incluso Joaquín Rodrigo, paradigma estético de la época de la autarquía, se vio relegado al ostracismo en beneficio de los nuevos compositores de la nueva vanguardia franquista”.
Habría que saber, como digo, cuál fue la posición de cada uno durante la dictadura para emitir un juicio. Estoy seguro que hubo músicos que tuvieron que colaborar con la dictadura porque solo hay un Conservatorio Oficial, una Orquesta Nacional, etc. La música es un arte social que no se puede llevar a cabo en la soledad del escritorio, como la novela, pero de eso a decir que la vanguardia española, no solo de la música serial sino también de la pintura abstracta, fue un grupo promovido por el régimen, no deja de sorprenderme.
La raquítica política cultural y el estilo vetusto que lo invadía todo no tenían nada que ver con los aires renovadores de las vanguardias. El dictador que no fue inteligente pero sí listo, permitió que determinados ministros, especialmente al final del periodo, tuvieran sus espacios propios siempre que no perjudicaran los principios fundamentales del movimiento. Pero de ahí a suponer un apoyo al arte de vanguardia de la época me parece que va un trecho. ¿Quiere decir la autora que recibieron subvenciones del ministerio de cultura?
Todo esto lo que hace indirectamente es dar una idea del franquismo como si de un régimen normal se tratara. Con aptitudes parecidas a las que tuvieron los gobiernos de las democracias europeas o los EE.UU.

Aquí hemos dejado un recuerdo en forma de un tráiler de la película El espíritu de la colmena de Victor Erice, que según López Suevos debió ser un cineasta del régimen, con música del no menos franquista Luis de Pablo, con Ana Torrent a los siete años de edad, tal vez representando a la Sección Femenina de la Falange en la cinta.

3 dic 2007

Etnomusicología para la música clásica.

La ciencia de la etnomusicología, además de una palabra de vértigo, es una gran paradoja epistemológica. Creada a finales del siglo XIX, época que se ha venido a caracterizar como del imperialismo, se basaba en lo que anteriormente se había denominado la “musicología comparada” según la definición de la disciplina que hizo Guido Adler en su famoso artículo "Umfang, Methode und Ziel der Musikwissenschaft" con el que iniciaba la publicación de su revista Vierteljahresschrift für Musikwissenschaft. En este artículo que ha sido considerado como el hecho fundacional de la disciplina musicológica ya incluía el autor la “musicología comparada” como una de las disciplinas en que se subdividía la musicología. La etnomusicología adquiere en aquel momento rasgos imperialistas al considerar que se ocupaba de músicas que estaban en un estado “inferior” de desarrollo musical con respecto a la música culta europea, bien por pertenecer a culturas inferiores (las que no eran europeas) o bien por pertenecer a estados previos de desarrollo de la europea como es el caso de las músicas populares (las que no eran cultas).
Hoy día la corriente principal de la musicología ha desechado estas ideas al considerar, como hacemos en “todas las músicas”, que todas las culturas son diferentes pero que no existe prelación entre ellas, no existen músicas mejores o más avanzadas, sino manifestaciones musicales que adoptan formas diferentes de entender el fenómeno sonoro.
La paradoja a que nos referíamos al principio es que, una vez que damos por hecho que todas las músicas son consideradas al mismo nivel teórico, podemos someter a la música culta europea a una observación antropológica exactamente igual a la que hacían los etnógrafos belgas que observaban los ritos musicales de las tribus del Congo. Y esta observación no deja bien parada a la música mal llamada clásica, porque saca a la luz sus contradicciones.
Fundamentalmente podemos considerar que esta música no es más que una manifestación cultural de un grupo humano determinado, concretamente de la burguesía europea que se inicia con la revolución francesa se forma en la revolución industrial y que aún hoy supone la seña de identidad de grupos importantes de personas. Veamos si no la forma en que se organiza la institución musical, que no es otra que la llamada división del trabajo. Existe un compositor, que realiza las funciones más intelectuales y creativas, existe un director de orquesta que dirige la puesta en escena de la música y unos músicos, entre los cuales también se establecen algunas diferencias de estatus, primer violín, solistas, segundos violines, etc. Esta forma de organización, es propia de nuestras sociedades burguesas europeas y se corresponde, con toda exactitud, con la organización de la industria, en la que podemos encontrar ingenieros, directores de fabricación, encargados, capataces, obreros especializados, obreros sin especializar etc. Sistema productivo que como anunciaba Adam Smith en la época a la que nos referimos habría de dar como resultado una eficiencia industrial importante. Solo con posterioridad este tipo de organización musical se ha ido exportando a otros países fuera del continente europeo, pues en la mayoría de las músicas del mundo no existe una persona dedicada a componer y otra a ejecutar la música sino que normalmente vienen a ser todas ellas funciones propias de la actividad de cualquier músico. Pero además podemos observar que esta división de roles alcanza también al público, que en los conciertos de la música “clásica” no tiene ninguna función activa, al contrario de lo que es común en el resto de las manifestaciones musicales del mundo. Más aún, el ceremonial propio del concierto subraya el carácter pasivo del público que tiene la obligación implícita de permanecer totalmente callado durante el desarrollo del mismo y la prohibición de aplaudir entre cada sección, aunque la música se pare, hasta que la obra esté totalmente acabada. Eso sí, una vez concluida la exposición de la música, el público burgués está obligado a realizar su crítica al concierto mediante la ceremonia del aplauso. Su mayor o menor intensidad y en especial su duración, hacen del aplauso una calificación del examen al que se somete la música. En cualquier otra cultura musical que imaginemos el público participa y se interrelaciona con los músicos, aunque luego no tenga que manifestar su aprobación o reprobación.
Por otra parte el comportamiento en escena de los músicos sigue unos patrones rígidos más propios de la monotonía rutinaria de los burócratas que de unos profesionales, al fin y al cabo, artistas. Entre estos patrones rígidos, algunos tan poco correctos en estos tiempos como cuestionar la contratación de mujeres que han sembrado polémica reciente en la Filarmónica de Viena. Al conservadurismo de estas instituciones no les supone ningún trauma haber participado activamente de la política cultural nazi, cuando la mitad de sus músicos eran miembros activos del partido nacionalsocialista, sin embargo levantó airadas polémicas el hecho de que una mujer pudiera acceder a tan sacrosanta institución. No es fácil hoy día encontrar instituciones tan reaccionarias en nuestra sociedad. Hace poco tuvimos la suerte de ver en concierto a la pianista portuguesa Maria Joao Pires. La crónica del concierto de El País, periódico que ha pretendido siempre erigirse en portavoz de la modernidad, se quejaba de que el violonchelista que la acompañaba en un tema estuviera el resto del concierto sentado detrás de la pianista escuchando. Se había roto la rutina de la puesta en escena de los conciertos solistas. Eso no se había hecho nunca y el pobre cronista musical se desconcentraba al ver un espectáculo tan chocante. Supongo que también se desconcentraría si viera a una Mimí de la Bohème negra, o a un solista, no digo ya vestido como viste hoy cualquier joven, sino simplemente vestido como un señor de edad normal. Un músico que se atreve a tocar algo tan sagrado como la música de los grandes autores clásicos no puede vestir más que con un traje negro y una blusa blanca. El Teatro a La Scala de Milan está en su perfecto derecho a aconsejar a su público lo siguiente: "Se agradece el traje oscuro en las primeras representaciones y siempre el traje y la corbata para los señores espectadores. Se recomienda, en cualquier caso, en todas las representaciones, una vestimenta acorde con el decoro del teatro". Pero luego no podrá quejarse de que los jóvenes se alejan de la ópera y asisten con más entusiasmo a los festivales techno o a los conciertos de rock.
Pero más importantes son las consecuencias de la división del trabajo. Un albañil es la persona que poniendo ladrillos construye las casas, pero un albañil no conoce el cálculo de estructuras ni las normativas y directivas que sobre construcción se han redactado, ni tiene una idea muy clara, salvo en trazos generales, del diseño de lo que está construyendo. No ha analizado los espacios que va a crear desde un punto de vista funcional, constructivo ni estético. Si le dan un plano lo realiza. Si no, construye la casa con un criterio que ellos mismos definen de la siguiente forma: “si sale con barba San Antón y sino la Purísima Concepción”, anécdota referida a un escultor que tallaba santos para el cementerio y que por falta de oficio dejaba al azar el género de sus esculturas. Lo mismo que los albañiles los músicos europeos son gente que tiene un oficio, un oficio muy difícil y que requiere de una destreza extrema y sutil para la que se precisan años de entrenamiento hasta desarrollar las habilidades necesarias. Pero esos músicos no saben de composición, muy poco de armonía, de historia o incluso de los estilos que interpretan. Esos músicos leen partituras donde se les indica lo que tienen que tocar y lo hacen. Salvando las distancias hacen lo mismo que hacen hoy día los programas informáticos, les pones las notas y el programa las hace sonar en el ordenador. En la distribución de tareas a ellos les ha tocado esa parte. Un chiste de músicos dice que la única forma de callar a un pianista es quitarle la partitura y a un músico pop ponérsela delante. Son otros los que componen e incluso todavía hay otros que son los que reflexionan, critican y escriben sobre música, los cuales a veces no son ni músicos. Esta división del trabajo es parte de nuestra cultura y ya Platón y Aristóteles que escribieron a menudo sobre esto reconocían los tres tipos de músicos, siendo para ellos los más importantes los que reflexionan, critican y escriben sobre música, es decir los filósofos. Esta forma de entender el arte dejaría asombrado a cualquier persona de otra cultura que desconociera la nuestra. Pero aquí en Europa, como tenemos asumidos todos estos comportamientos, nos parecen normales, no detectamos ninguna “irregularidad” en ellos. Es como un amigo mío sevillano, muy aficionado a las procesiones de Semana Santa que me decía que el espectáculo de los musulmanes rezando agachados en las mezquitas le parecía de un fanatismo pasado de moda. ¿Qué pensará un anglosajón o un japonés de las procesiones de Sevilla? No quiero ni pensarlo. Seguro que ven a la inquisición detrás de los nazarenos, como por cierto ya hacía Goya en su época.
En definitiva, propongo hacer lo mismo con nuestra cultura que hacían los etnomusicólogos europeos con las de otros continentes: ponerlas debajo de la lupa y observarlas con objetividad. Supongo que este ejercicio siempre será bueno para mejorar.

30 nov 2007

29 nov 2007

Bitches brew


Si somos lo que comemos, yo no quiero ni pensar en lo que yo soy. Soy poco menos que nada, como decía la canción.
Un día decidimos en casa ponernos a dieta y, desde entonces, no la hemos abandonado, tampoco es que la hagamos bien, pero se nos ha hecho crónica. Es como una enfermedad que tenemos que arrastrar hasta el fin de nuestros días. Cosas como patatas, arroz, todo tipo de legumbres, pastas, pan, bollos, carnes grasas, casquería, y todas las cosas que come la gente normal, fueron abandonadas un aciago día en que al mirarnos al espejo descubrimos más michelines de la cuenta.
¿En qué consiste nuestra dieta? Pues tiene tres platos. Uno, es una sopa o tal vez puré hecho a base de hierbas según una receta secreta. Es una pócima con poderes depurativos y adelgazantes. Es mágica. El otro plato es sencillamente pollo a la plancha. El tercero es también una receta secreta. Está hecho a base de colas de pescado descongelado en una sustancia opaca que no sé lo que es, pero de la que siempre me acuerdo cuando se habla del caldo primigenio. Yo la llamo el bitches brew, en honor al famoso disco de Miles Davis. (Se puede traducir como el “potingue de las brujas”, o algo así).
Con estas tres cosas creo que nos estamos convirtiendo en sapos. Si, lo digo en serio, somos como los príncipes de los cuentos. Anoche soñé que una princesa me daba un beso y me volvía a convertir en príncipe azul. Tengo una hipótesis histórica que estoy tratando de investigar, la línea de investigación la tengo esbozada: los príncipes azules, muy dados al deporte de la caza como todos los miembros de las familias reales, desarrollaron altos niveles de ácido úrico, colesterol y triglicéridos por comer demasiado de lo que cazaban, por eso, Merlín el mago les puso una dieta que nosotros conocemos bien pero que en aquella época era desconocida, así como sus perversos efectos secundarios. Por mor de esta dieta pasaba lo que hemos visto: que se convertían en sapos. Finalmente tenían que ser las princesas las que vinieran a restablecer el orden perdido.
Para mí está muy claro, pero tendré que hacer una serie de comprobaciones para realizar un estudio que, apoyado en la suficiente bibliografía, convenza a los editores de “Nature” para que publiquen el trabajo, pero ya casi lo tengo.

28 nov 2007

Ya llega la Navidad

Herbie Hancock es un gran pianista, no lo vamos a descubrir ahora. Estuvo en los grupos de Miles Davis que a principios de los sesenta renovaron el panorama del jazz después del bebop. Miles Davis siguió renovando y creando nuevas formas de música. Por su parte, Herbie Hancock se dedicó a hacer rock, pop y funk y a desarrollar las posibilidades de todo tipo de sintetizadores y samplers. Hay un herbie hancock que acude a los festivales de jazz y que practica el estilo que puso de moda el quinteto de Miles Davis en Sorcerer y hay un Herbie Hancock que saca discos de música popular.
Aquí no tenemos nada contra las músicas populares, pero sí que nos gusta desmontar los tinglados de la industria.
Larry Klein fue marido de Joni Mitchell y es productor y hombre de negocios de la Verve. Los hombres de negocios cada navidad tienen que preparar una buena oferta capaz de tentar a los consumidores para que cuando vayan a los grandes centros comerciales en busca de algo que regalar a los amigos y familiares tengan a mano un disco donde gastarse sus buenos euros (o dólares o yenes). Los grandes cerebros de las discográficas se reúnen con la suficiente antelación y preparan sus estrategias para estas ocasiones que son tan buenas para el mercado. De manera que Mr. Klein, que fue marido de Joni Mitchell como dije, ha pensado proponer a Herbie Hancock, un músico fantástico y además flexible para participar en cualquier proyecto, un disco con sus músicos habituales, algunos de los mejores del jazz histórico vivos, en el que se canten temas de su ex, (seguramente los derechos de autor generados se los deduce de la asignación que le debe de pasar por el divorcio), y para terminar de rizar el rizo, con colaboraciones (de un solo tema) que formen una lista impresionante de cantantes, a saber: Norah Jones, Tina Turner, Luciana Souza, Corinne Bailey Rae, Leonard Cohen y la propia Mitchell. ¿Quién se puede resistir a comprar un disco así?
Solamente esa caterva de ávidos ladrones que se descargan la música de la red.

23 nov 2007

Premio Nacional de Música

El Premio Nacional de Música se lo han dado al cantaor Miguel Poveda en interpretación y a Jorge Fernández Guerra en composición.
Como de este último no vamos a encontrar nada en YouTube, aquí mostramos al de Barcelona cantando con Moraito a la guitarra.





Ay que cosas.


No se podrá decir que este sitio se dedique al cotilleo de famosos. No es lo que nos interesa. Pero hay veces que la actualidad es apabullante. Resulta que nuestro admirado Fernando Fernán Gómez era nieto de Doña María Guerrero, cosa que se ha hecho pública ahora, tras su fallecimiento.

22 nov 2007

Celos aún del aire matan.



TEATRO REAL DE MADRID

composer: Juan Hidalgo
Pocris Angeles Blancas
Cefalo Giuseppe Filianoti
Diana Darina Takova
Aura Juanita Lascarro
Erostrato Carlo Lepore
Clarin Jose Julian Frontal
Rustico Emilio Sanchez
Floreta Olga Pitarch
Megera Gloriana Casero
Necto Philippe Jarousski
Tesifore Toni Gubau Bosch

Comedias, músicas y mujeres.

Quiero divulgar (entre los miles de lectores de este blog) como homenaje al cómico recién desaparecido unos textos “clásicos”, (del Siglo de Oro español), referentes al teatro, las comedias y las músicas que allí se escuchaban, que seguramente él conocía, pero que en todo caso, le hubiera gustado volver a leer. Han sido recuperados en un excelente trabajo de Pilar Ramos cuya referencia bibliográfica completa es: Ramos López, P. (1998): "Mujeres, teatro y música en el Siglo de Oro". M. Manchado (ed), Música y mujeres. Género y poder, Madrid , Cuadernos inacabados, Ed. Horas y horas.
Este trabajo, según señala la autora, refleja sus investigaciones sobre música y género en la Universidad de Montreal y McGill en Canadá.
“Más ¿quién jamás pensara ver a los hombres nacidos sólo para nobles y varoniles empresas abatidos a tan bajos y afeminados empleos, que apenas se distinguen de las mugeres? ¿Entregados totalmente a fiestas profanas, a músicas, a pasos, a los amores lascivos, a conversaciones ociosas, a juegos y divertimentos vanos, a peinar, trenzar, y teñir el pelo, a rizar la cabellera postiza, a pulir y componer el vestido con tanta prodigalidad y melindre como la dama más delicada? ¿De dónde pueden nacer estos viles y afeminados afectos sino del centro de las delicias sensuales, que son los patios de las comedias, fuente universal de todos los vicios?". Discurso theológico sobre los teatros y comedias de este siglo. 1689 (cit. En E. Cotarelo, 1904: 127).
Dentro del teatro, ya de por sí pecaminoso, lo peor de todo era la música:
“El precepto diez y ocho es excusar las acciones indecentes de los personajes graves, como son comer en las tablas, desnudarse, cantar y otras que son para la graciosidad” (cit. En F. Sánchez Escribano, 1965:226).
En la España del Siglo de Oro, solamente las mujeres podían cantar en el teatro (y los hombres en la iglesia), por eso dice Pilar Ramos:
“Por tanto no podemos extrañarnos de toda la controversia con respecto de los cantos y a los bailes en el teatro. Dado que el canto y el baile corría a cargo principalmente de las mujeres, una mayor cantidad de música significaba un mayor protagonismo femenino”.
Tal vez en estas consideraciones esté una de las claves que expliquen por qué la música ha estado tan marginada de nuestras tradiciones culturales.

21 nov 2007

¡Abajo la muerte!


Que cruel coincidencia. Mientras hablaba de mi abuelo en el anterior mensaje, otro de mis abuelos se moría en “la Paz” de Madrid. Me refiero a mi abuelo Fernando Fernán Gómez, el abuelo republicano (y al mismo tiempo ácrata). Era un abuelo quejoso como todo el mundo sabe, pero lo era porque no le gustaba ver que la gente era infeliz. En el fondo era un abuelo dulce que tenía que esconder su ternura en ese gruñón que se había creado para alejarse de la estupidez humana. El abuelo podía haber estado cerca de los hombres poderosos y nunca lo hizo. No lo hizo cuando la república ni luego en el franquismo cuando hizo tantas comedias que se convirtió en el cómico más famoso de la segunda posguerra. Ni en la democracia cuando contaba con el reconocimiento, incluso ideológico, del gran público. Era amigo de todo el mundo pero no se arrimó a nadie para alcanzar más gloria o más popularidad de la que se había ganado con su trabajo, con sus trabajos. Su humildad le hizo definirse siempre como un cómico, pero eso no impidió que desarrollara sus ambiciones en el mundo de la cultura y, de actor de comedias intrascendentes pasó a autor reconocido de teatro, novela, artículos, director de cine, académico de la lengua, etc. Como muchos hombres de su generación, no pudo salir del callejón sin salida en que les metió la guerra. A pesar de que estaban abiertos a las novedades culturales, políticas y de todo tipo, mantenían siempre una pose rancia, como de hombres que se habían quedado anclados en otra época, un poco como fantasmas de un pasado maravilloso que se perdió en las cloacas de la historia. Era la misma actitud de personajes como Tierno Galván, con su chaqueta cruzada, o de Luis Buñuel, con su camisa blanca abotonada hasta el cuello. Esos detalles nos hacían pensar que eran gente de un mundo cultural anterior, más antiguos. De un país de garbanzos y de boinas. Qué error más infantil. Eran el Ave Fenix renaciendo de sus cenizas una y otra vez con un encono loable. Eran la modernidad en la tradición y la tradición de la modernidad. Su muerte es una impostura inmerecida. La solemnidad estúpida de la muerte no era cosa propia de una persona que como él se definía como cómico.
Mi abuelo Fernando era de las pocas personas imprescindibles que quedaban en este país.
¡Viva su memoria, abajo la muerte!

Sobre todas las músicas

Tengo un amigo que cuando pequeño iba a la ópera con su abuelo. Tenían un palco en el teatro y solían asistir a las temporadas musicales de su localidad. Su abuelo era notario de provincias y muy aficionado y se hacía acompañar de mi amigo como antes había hecho con su padre. Mi amigo fue estudiante en los años ochenta y le gustaba la música de entonces, la llamada New Wave y, en especial, la música española conocida como de "la movida”.
Mi abuelo nunca fue a la ópera. Era albañil en un pueblo del sur. En realidad era jornalero, pero viendo que eso no le daba trabajo más que en determinadas temporadas, (también se llaman temporeros), empezó a frecuentar los albañiles, pues en su pueblo había muchos grandes caserones que eran vestigios de épocas más brillantes (económicamente) y había bastante trabajo en la construcción. Mi abuelo no paró hasta que aprendió el oficio, trabajando con ellos de aprendiz (es decir gratis). Era muy espabilado, de manera que cuando se casó ya era encargado de las cuadrillas locales. Un empresario de la región lo conoció en una de las obras que hizo y se lo llevó con él, pasando desde entonces a ser algo parecido a un director técnico, aunque en la época no se llamaban así, sino maestros de obra. En aquellas obras de principios del siglo XX se contrataba a mucha gente para hacer una carretera, un puente o construir un ayuntamiento nuevo. Entre tanta gente mi abuelo contrataba gitanos que, a menudo, le creaban problemas por su natural tendencia al cante y al baile y su falta de rigor para distinguir los horarios laborales de los de ocio. Así que había decidido ponerlos juntos porque si no, decía mi abuelo, terminaban contaminando a toda la obra de esas costumbres.
En aquel entonces el cante flamenco era lo más interesante que se podía escuchar por esas tierras de Dios y mi abuelo era muy aficionado al cante. También era aficionado a los toros, pero esa era una distracción más rara, reservada para las fiestas locales una vez al año. El cante, por el contrario, estaba siempre presente y solo hacía falta que se formara un corrillo, que alguien empezara a tocar las palmas y otro se arrancara por bulerías. Con mi abuelo aprendí a distinguir una seguirilla de una soleá y el martinete de la carcelera y a saber si una guitarra está en el compás o si el cante es de verdad o simulado. La vida dio muchas vueltas desde entonces y yo terminé como musicólogo dedicado al estudio de la ópera y la zarzuela barrocas en España que es un asunto sobre el que quiero presentar mi tesis este año para doctorarme.
Ya no se pertenece a un mundo musical cerrado como era antes costumbre. Ahora uno puede escuchar ópera por las mañanas, música de cámara por las tardes, ir a un club de jazz por las noches o a una taberna flamenca, y no existe una adscripción a un tipo de música determinado.
Es mejor así.